domingo, 14 de octubre de 2012

Capítulo 1

Llevaba unas cuantas veces en las que me había parecido escuchar mi nombre, pero solamente una lo había oído con claridad. Al instante reconozco la voz, lo que me hace girarme en medio de la solitaria calle a esperar a que llegue.

Era una lluviosa noche de verano en una urbanización, a las afueras de Madrid, y acababa de vivir la mayor decepción de mi vida, mi  novio me engañaba, o eso pensaba  yo...


Carlos llega a mi lado, totalmente empapado por la lluvia, igual que yo... Las gotas de agua le resbalan por el flequillo y se deslizan por su cara antes de llegar al suelo... Le veo acercarse, y siento como empiezo a derrumbarme de nuevo. Me doy la vuelta dispuesta a seguir mi camino, antes de derrumbarme definitivamente, pero él me agarra suavemente del brazo e impide que lo haga.


-Silvia, espera por favor... Todo tiene una explicación...
-Ya estás tardando para dármela...
-Esa Alba de la que has visto los mensajes, no es quien tú piensas. No estoy saliendo con ella, tan solo es mi prima ¿entiendes? mi prima.
-¿Y esos mensajes?
-Nos hemos criado prácticamente juntos, y desde pequeños yo le llamo cariñosamente peque y ella me llama a mí cari.
-¿Y cómo puedo saber que no me mientes?
-Te puedo enseñar fotos nuestras juntos. De pequeños y más actuales... Si quieres sube y te las enseño por si te quedas más tranquila...


Dudo de si creerle, pero finalmente lo hago.


 -No hará falta que me las enseñes, confío en ti. Pero me siento fatal por haber dudado de ti -le digo sin poder evitar las lágrimas...
-No te preocupes por eso- Me dice mientras me seca las lágrimas
Me abraza suavemente y me susurra al oído:
-¿Alguna vez te han besado bajo la lluvia?
-La verdad es que no, ¿por? -digo mientras se me escapa una pequeña sonrisa.
-Porque siempre hay una primera vez para todo, y yo me encargaré de que este sea el mejor beso que te hayan dado nunca.


Justo acaba de decirme eso, me levanta suavemente la barbilla y nuestros labios se funden en un cálido, apasionado y sentido beso. Carlos tenía razón; acaba de vivir el mejor beso de toda mi vida.


-¿Te ha gustado?
-Si te digo que sí me quedo corta, ha sido absolutamente perfecto.


Me da otro, aún mejor que el anterior. Nuestros labios permanecen unidos varios segundos, hasta que Carlos se separa. Le miro extrañada, pero él tan solo se limita a sonreír, me coge de la mano y me dice:


-Vamos a mi casa anda, que todavía acabaremos cogiendo un resfriado.


Nos cogemos de la mano y caminamos juntos bajo la lluvia, que cada vez es más fuerte. Estamos completamente empapados, pero nada nos importa ya. Estamos tan felices por habernos reconciliado que la lluvia es una mínima cosa para nosotros.


Llegamos a su casa, pasamos por el jardín y entramos por la puerta principal. Me dice que vaya al salón y él sube a su habitación a por algo de ropa y zapatillas para cambiarnos.
Una vez abajo comenzamos a hablar:


-Sube a darte una ducha caliente, que estás temblando y no quiero que te pongas mala, y menos por mi culpa. Te he dejado una toalla limpia y la ropa encima del retrete.

-Vale, en nada estoy abajo de nuevo. ¿No te apetece venir?- Le digo con una sonrisa pícara.

-Apetecer me apetece, pero si voy no me responsabilizo de lo que te haga, así que mejor me quedo aquí,- me dice mientras me mira traviesamente.


Le devuelvo la mirada, me acerco a darle un beso y subo las escaleras en dirección al baño. Me doy una ducha corta, lo suficiente para entrar en calor. Aunque era verano, por las noches refrescaba bastante, sobre todo en las que llovía, como hoy. Me visto con la camiseta y el pantalón corto de deporte que me ha prestado Carlos y bajo las escaleras de nuevo.

Me lo encuentro tumbado en el sofá. Él ya se ha cambiado y ahora está viendo la tele.

-No me mires por favor. Estoy horrible con esto.
-Tú estás preciosa hasta con un saco de patatas- me dice mientras me mira, sonriendo. -No digas tonterías anda.

Tras esto, no puedo hacer otra cosa más que darle un beso.

-¿Tú no subes?- Le pregunto a Carlos.

-No, prefiero quedarme aquí contigo. He tenido tanto miedo de haberte perdido, que ahora sólo quiero pasar aún más tiempo contigo. Te amo.- Y acto seguido me da un tierno beso.

-Yo sí que te amo. Si te pierdo me muero.


Todo se había solucionado, una historia que minutos antes pensaba que se había terminado para siempre, pero que por suerte no… Pero para llegar hasta este punto pasaron muchas cosas, y eso, es lo que os voy a contar ahora…

No hay comentarios:

Publicar un comentario