domingo, 16 de diciembre de 2012

Capítulo 10


Me aparto para dejarla pasar, y la acompaño a la mesa. Le retiro la silla para que se siente y voy a la cocina a por la fuente de macarrones.
Voy con cuidado hasta la mesa, y comienzo a servirlo.

-¿Lo has hecho tú?- me pregunta intrigada.

-Si, eso dicen jajaja
-Tiene una pinta estupenda, estás hecho todo un cocinitas.

-Qué va, qué va, si para una cosa que me sale... Jajajaja

-Jajajaja entonces tú igual que yo, de cocinar pasta y poco más.

-Exacto jajajaja

Terminamos esta pequeña conversación y se hace el silencio. Al contrario que otras veces, no se hace incómodo. El silencio es muchas veces mejor que la palabra, y lo estábamos comprobando.
Terminamos el primer plato y me voy a por el postre. Me levanto de la mesa, cojo su plato, el mío y la fuente y con cuidado de no tirarlo todo voy hasta la cocina. Lo apoyo todo en la encimera y enciendo el microondas. No tarda mucho en derretirse en chocolate, así que en cuanto está listo cojo los trozos de fruta, el bol con el chocolate y el pañuelo necesario para el juego.
Ella en cuanto me ve aparecer por la puerta se queda alucinando.

-¿Y ese pañuelo?- me dice entre risas.

-Pues que si te apetece vamos a jugar un poco, ¿qué me dices?

-Venga, ¿por qué no? ¿En qué consiste el juego?

-Nos tapamos los ojos, llenamos una fruta con chocolate, y tenemos que intentar darle de comer al otro con las pistas que nos de. ¿Ganador? El que más limpio quede al final del juego. 

-Me gusta el juego. ¿Empiezas tú o yo?

-Empieza tú que eres mi invitada.- me acerque a ella y le até el pañuelo tapándole los ojos. Comprobé que no viera nada y entonces le di el plato con frutas para que cogiera una, le acerqué el chocolate para que la mojara y empezó.

Al principio no iba mal encaminada, ya que me rozó la comisura de los labios, pero poco a poco empezó a alejarse, me manchó toda la mejilla, el cuello y la nariz. Finalmente y con mucha ayuda por mi parte encontró mi boca. Se quitó el pañuelo y al ver el resultado empezó a reírse a carcajadas.

-¿De qué te ríes tú fea?- le digo intentando picarla.

-De nada, de nada- me dice intentando contener la risa. Venga que te toca.

Se acerca a mí y hace el mismo procedimiento que había hecho yo con ella. En el momento en que tengo la fruta en la mano, una fresa esta vez, comienzo a buscar su boca. Intento aproximarme según lo que ella me dice, pero me cuesta demasiado, hasta que finalmente lo consigo.
Me quito el pañuelo y miro a ver como ha quedado. Tiene chocolate por la nariz, las mejillas, la barbilla y hasta un poco por el pelo.
Al igual que ella hizo conmigo, comienzo a reírme sin poder evitarlo.

-Ja ja, muy gracioso- me dice con ironía- ahora verás en mi turno.

Esas palabras me hacen ponerme en alerta. Le ato el pañuelo lo más fuerte posible para evitar que me haga trampas y cuando creo que lo tengo listo empezamos de nuevo.
Empieza manchándome el pelo, baja de nuevo hacia la nariz, la mejilla izquierda y finalmente y tras unos cuantos intentos más acaba encontrando mi boca. Me doy cuenta de que ha hecho trampa, pero prefiero no decirle nada y tomarme la justicia por mi mano.
Se vuelve a quitar el pañuelo y al verme se echa a reír de nuevo.

-Te estoy poniendo perdido, lo siento.- me dice sin poder dejar de reír.

-Tranquila, lo que sí vas a sentir es lo que voy a hacer ahora...

Ella no entiende nada, hasta que no cojo mi mano, la meto en el chocolate y se la paso por toda la cara. 

-¡¡¡Carlos!!! ¡¡¡Mira como me has puesto!!! 

-Aahh, ¡se siente! ¿Tú has visto como estoy yo por culpa tuya? ¡Tramposa! ¡Te he visto y estabas viendo!

-Pues sí, he visto, y solo te digo que peor que estarás como no pares quieto.

-¿Eso es una amenaza? ¿Me estás amenazando, enana?- le digo en broma mientras me levanto y me acerco a ella.

Ella se sienta de lado en la silla hasta quedar frente a mí, me mira a los ojos desafiante, y con una sonrisa vacilona me contesta con un simple "sí".

-¿Con que esas tenemos no? Ahora verás. La cojo en brazos, la dejo en el suelo y comienzo a hacerle cosquillas.

-No, no, para que no puedo más- me dice llorando de la risa.

-¿Vas a volver a amenazarme? 

-Sí.

-Pues entonces no paro.- Le digo mientras sigo haciéndole cosquillas.

-¡Vale, vale, no lo haré más! ¡Para por favor!

Dejo de hacerle cosquillas y me acerco a besarla.

-Mmmmm, sabes a chocolate.

-Tú también, y me gusta. 

-Jajajaja más me gustas tú a mí.

-¿Te gusto más que el chocolate? Eso es preocupante... ¿No tendrás fiebre o algo no?- Dice mientras me pone la mano en la frente tomándome la temperatura.

-Madre, qué tonta eres, pero te quiero taaaaaaaanto.

-Pues anda que yo a ti... Ni te imaginas cuanto.

-Si es tanto como lo que te quiero yo a ti me puedo hacer una idea. 

-Yo creo que un poco más... Te quiero infinito.

-Pues yo infinito elevado al cubo. ¡Supéralo si puedes!

-¿Infinito elevado a infinito? ¡Ya no hay nada más grande que eso, he ganado!

-¡Mierda!- Cruzo los brazos y hago como que me enfado.- ¡No es justo, yo te quiero más!

-Me encanta cuando te enfadas, eres como un niño grande. Nos queremos igual y ya, ¿vale?

-¡Eso ya me gusta más!- acerco mis labios a los suyos una vez más y le propongo algo. ¿Oye fea te apetece un baño? Bajo la luz de la luna, solos... Más romántico no puede ser.

-Ya empezamos como la otra vez... No llevo bikini, pero eso no quiere decir que me tires a la piscina con ropa que te conozco.- me dice advirtiéndome.- además, acabamos de comer, a ver si nos va a dar un corte de digestión...

- Si entramos con cuidado no pasa nada, estate tranquila. Y por lo otro, yo tampoco llevo el bañador, y no voy a entrar a por él. Estoy demasiado bien aquí contigo como para irme, así que... ¿En ropa interior? 

-Me da vergüenza- me dice. A pesar de la poca luz que hay puedo notar como se sonroja.

-¿Vergüenza de qué? ¡Es como un bikini! ¿Qué prefieres estar llena de chocolate toda la noche?

-No, pero no sé... Me da mucha vergüenza.

-No tienes por qué tenerla, en serio. Venga, vamos, ya verás como es divertido.

Comienzo a quitarme la ropa mientras la observo disimuladamente. Al principio se queda sentada sin desvestirse ni nada, pero finalmente se decide y empieza a desvestirse. 
Espero a que ella esté lista y cuando lo está le cojo la mano y con cuidado entramos en el agua.

Capítulo 9


Durante el viaje en el bus llamé a Sara, mi mejor amiga, para avisarla de lo que le había dicho a mí madre, para que si la llamaba pusiera cualquier excusa.

-¡Hola tontaaa!-me dijo nada más descolgar el teléfono.
-Feaaaaaaa- le respondí- ¿puedo pedirte un favor?
-Claro, dime.
-Mira, es que he quedado con Carlos, y me ha invitado a quedarme a dormir en su casa, y para que mis padres me dejaran he dicho que me quedaba a dormir en tu casa. ¿Si llama mi madre, puedes decirle que no puedo ponerme? Invéntate que estoy dormida o algo.
-Tranquila, que lo haré, pero antes... ¿Quién es Carlos? ¿El chico este que me dijiste que tenía un grupo?
-El mismo.
-Qué guay, me alegro mucho por ti cielo; eso sí, mañana me cuentas TODO.
-¡Cotilla! Te dejo anda que estoy llegando a su casa. ¡Besos y gracias!

(Cuenta Carlos)

Acaban de marcharse los chicos y Silvia, y tengo poco tiempo para prepararlo todo para esta noche. Para comer decido hacer algo rápido y fácil, macarrones a la carbonara. No se me daba muy bien la cocina y no era momento para ponerme a experimentar, así que saco unos macarrones, pongo agua a calentar y mientras el agua hierve hago la salsa carbonara. En cuanto el agua hierve echo los macarrones y continúo preparando la salsa. Una vez listos mezclo todo, lo sirvo en una fuente y lo dejo enfriando. De postre decido cortar unas pocas de frutas y meto chocolate en el microondas para que se derrita. Cuando llegue la hora del postre, encenderé el microondas y así estará el chocolate caliente y recién derretido. Le voy a preparar un pequeño juego con las frutas y el chocolate y espero que le guste.

Con la cena ya lista me dispongo a poner la mesa. Tengo dudas sobre donde hacer la cena, si en el comedor, o en el jardín bajo la pérgola. Finalmente me decido y comienzo a llevar las cosas al jardín. Enciendo unas velas para hacerlo aún más íntimo y preparo un jarrón con flores, que coloco en un lateral de la mesa.
Llevo los vasos y los cubiertos a la mesa y una vez todo listo subo a cambiarme. Abro mi armario y busco en él algo que ponerme esta noche. Hago memoria y recuerdo un día en que Silvia me había dicho que le encantaba mi pantalón azul con el polo blanco, así que lo saco del armario y empiezo a vestirme. Termino de hacerlo y me miro al espejo. Me arreglo un poco el pelo con los dedos y ya estoy listo. Bajo las escaleras y me siento en el sofá a esperarla. Mientras lo hago, entro en el twitter, y me pongo a contestar las menciones de las fans. En cuanto el timbre suena dejo el móvil en la mesa y salgo corriendo a abrir. Nada más verla me quedo alucinando, está preciosa. Voy a decírselo, pero ella se me adelanta:

-Estás precioso mi niño.

-¿Te has parado a mirarte?- le digo mientras la cojo de la mano y me acerco a darle un beso- tú si que estás preciosa.

Me rodea el cuello con las manos y continúa la conversación.

-No lo estoy ni la mitad que tú... ¿Has visto qué pelos llevo? No me ha dado tiempo ni a alisármelo ni nada, tan solo me he cambiado la ropa y me he maquillado un poco en el bus...

-Pues estás radiante, en serio.

-Eso eres tú que me ves con buenos ojos.

-Eso es que es la verdad.-le digo fingiendo enfado- Dejemos de discutir y empecemos la cena, ven entra.

martes, 11 de diciembre de 2012

Capítulo 8


-Anda que esperáis ¿eh?- nos gritó David nada más asomar por la puerta de la casa.
-Es que hacía mucho calor. Venga date prisa.

David se quitó la camiseta, vino corriendo y se tiró al agua.
Estuvimos un rato largo jugando y cuando ya estuvimos muy cansados salimos del agua a secarnos.

-¿Os apetece comer ya chicos?
-Por mi si que ya tengo hambre.- dije

El resto dijo que les daba igual, así que Carlos empezó a cocinar.
No le llevó mucho preparar la comida con la ayuda de todos así que pronto acabó y nos sentamos a comer.
Estaba todo riquísimo y acabamos llenos a más no poder.

-¿Y ahora de tarde qué hacemos?- pregunté.
-Vosotros no sé, pero yo me voy a echar una siesta, me matan estos madrugones...- Álvaro.
-Me apunto a ese plan-Blas
-Lo estuvimos hablando antes Dani y yo y si a Carlos no le importa nos vamos dentro a jugar con la play.
-Claro que no, encenderla y coger los juegos que queráis, vosotros como en vuestra casa.
-Gracias hermano.

Álvaro y Blas se fueron al piso de arriba y Dani y David fueron hacia el salón. Carlos y yo nos quedamos solos.

-¿Te apetece que nos tumbemos en una hamaca?
-Carlos nos pueden ver...
-¿Y si nos echamos cada uno en una y las juntamos?
-Eso está mejor.

Me ayudó a mover una y la colocó justo al lado de otra.
Nos echamos cada uno en una y teniendo mucho cuidado por si Dani o David venían nos besamos.

-Esto es muy duro, no aguanto tanto sin besarte.
-Ni yo, pero no podemos decirlo, no sé como se lo tomarían ellos,- dice señalando con la cabeza en dirección a la casa- pero puedo imaginar las fans y no me gusta nada. Puede hacerte daño a ti y al grupo y eso sí que no lo voy a permitir.
-Te entiendo, pero habrá que contarlo algún día ¿no? No podemos ocultarlo eternamente.
-Lo sé, pero ahora no. Creeme en serio, es lo mejor.
-Esperaré lo que haga falta. Te quiero demasiado rubio.
-Y yo a ti mi niña. Eres lo mejor que me ha pasado en la vida.

No pude evitar emocionarme y acercarme a besarle de nuevo.
Nos quedamos unos minutos abrazados y en silencio, simplemente disfrutando el uno del otro.
Pasamos la gran parte de la tarde así, hasta que Álvaro y Blas aparecen por la puerta, momento en que entramos a la casa y nos sentamos a ver una peli. Finalmente y tras muchas discusiones consiguen lo que querían, ver la de Paranormal activity. Odio las pelis de miedo, pero con la excusa de que eran mayoría lo habían logrado.
Nos repartimos entre el sofá y el suelo.
Me siento en el suelo entre Dani y David y apoyo la espalda en las piernas de Carlos, sentado justo detrás mío. A su izquierda estaba Blas y a la derecha Álvaro. Comienza la peli y a los pocos minutos de empezar ya me había llevado el primer susto. Me paso casi toda la película tapándome los ojos con un cojín que tenía ahí a mano. Ellos estaban tan tranquilos, y sinceramente yo no lo entendía. La película termina, y siguiendo con nuestro plan Carlos se despide de todos. Al ir a despedirme de él le digo disimuladamente que vuelvo lo antes posible. Salgo acompañada por el resto y caminamos hacia la parada del autobús charlando tranquilamente. Una vez en el bus nos encontramos con un grupo de amigas que eran fans de ellos. Se ponen amablemente a hacerse las fotos y yo se las saco.
Poco a poco el autobús va haciendo paradas y los chicos van despidiéndose. Llego a mi parada y me bajo. Ahora solo me queda pensar qué excusa les pongo a mis padres para que me dejen marchar...

Abro la puerta de mi casa y busco a mis padres. Mi madre está en el salón viendo la tele y mi padre en la habitación. Decido intentarlo con mi madre. Me llevo mejor con ella y me cuesta menos convencerla.
-Mamá, que me voy a dormir a casa de Sara ¿vale? 
-¿Y eso? Mañana tienes clase ¿recuerdas? 
-Si y es precisamente por eso. Tenemos que hacer una exposición a primera hora y como ella vive al lado del insti me quedo a dormir con ella y así me aseguro el no llegar tarde.
-¿Y por qué no te levantas antes?
-Mamá ya sabes como soy yo para levantarme. Me cuesta mucho... Es más fácil quedarme en su casa.
-Está bien, pero como me entere de que faltas a clase o algo prepárate.
-Vaaaale. Bueno mami te dejo que voy a preparar la mochila y el neceser para esta noche. 
-Vale, hasta ahora.

No podía creermelo, lo había conseguido. Ahora a prepararlo todo para esta noche. Cojo una mochila y meto en ella un pijama y un neceser con las cosas de higiene básicas y una vez lo tengo todo listo me encamino de nuevo a la parada del autobús.

Capítulo 7


-Chicos, no hagáis planes para este martes... ¡nos vamos al fútbol! Álvaro y Carlos se miran extrañados, pero a mí rápidamente me aparece una sonrisa en la cara. 

-¿¡El partido del Racing - Atleti!? ¿Es eso?- Pregunto a Dani para confirmar mis sospechas. 

-El mismo. Sé que os gusta el fútbol y he querido tener ese detalle, pero sobretodo contigo Silvia, sé que echas de menos a tu Racing...

-Estoy completamente alucinado, ¿Cómo sabías que a Silvia le iba a gustar?- interviene Carlos buscando respuestas. 

-Hablé con ella en una de esas tardes en las que quedamos todos, y me contó que le encantaba el fútbol y que siempre que podía iba al campo y a verles entrenar, y que aquí en Madrid lo echaba mucho de menos, por eso pensé que le podía gustar... 

-¿Gustar? Gustar es poco Dani, me encanta. De las mejores sorpresas que podían darme nunca, gracias.- Terminé de decir esto y me levanté para darle un abrazo en señal de agradecimiento.
 
-No me cuesta nada, con tal de verte feliz lo que sea. Pero no quiero que me llores cuando pierda el Racing ¿Vale? Os vamos a machacar.
 
-Que te lo has creído tú rubio. El Racing va a dar la sorpresa, ya verás. 

-Bueno, bueno, ya veremos... Luego no quiero llantos... 

-Lo mismo te digo, no quiero que llores cuando mi Racing gane.- digo intentando picarle.

-Eso ni en tus mejores sueños Silvia... 

-El martes hablaremos... 

-Todos sabemos que Silvia tiene razón y va a ganar el Racing-dice Carlos apoyándome. 

-Pero bueno, y tú desde cuando eres del Racing?- pregunta Dani.

-Desde nunca, pero yo ya sabéis el odio que le tengo al Atleti, Madrid siempre... 

Álvaro decide intervenir. 

-Bueno anda, el Atleti ganará, lo sabemos todos, pero dejémonos de charlas y vamos a aprovechar que tenemos tooooooooooooodo un domingo por delante antes de la vuelta al trabajo mañana... 

-Tienes razón Álvaro, ¿Llamamos al resto y hacemos comida en mi casa? ¿Os parece bien?- nos propone Carlos. Todos asentimos y Carlos llama a Blas y David. 

-Oye David, comida en mi casa... ¿Puedes?
...
-¿Si? Vale, pues a las 10:30 ahí, y que no se te olvide el bañador.
...
-Adiós, nos vemos ahora.

-David viene, ahora a ver Blas.

-Ey Blas tío, que hemos quedado todos a las 10:30 en una casa para hacer una barbacoa, ¿Tienes planes o te vienes?
...
- ¡Perfecto! Ah por cierto, lleva bañador puesto, ¿vale?
...
-Hasta luego.

Cuelga al teléfono y se dirige a nosotros.

-Vienen los dos. Venga, en marcha.

-¿Podemos pasar antes de ir a casa de Carlos por la mía para ponerme un bikini y cambiarme?- pregunto a Dani.

-Claro que sí. Mira, quedaros aquí viendo la tele mientras yo me cambio, vengo ahora.

Dani sale del salón y se encierra en su habitación, momento que aprovechamos Carlos y yo para al fin, darnos un beso.

-Lo echaba de menos ya, moría de ganas por hacerlo.- le digo mientras rodeo su cuello con mis brazos.

-Y yo, te quiero mucho mi vida.-me dice mientras me da otro beso, algo más largo que el anterior.

-Agg por favor chicos, mira que sois empalagosos ¿eeh?

-¿Qué Alvarito, envidia?- le dice Carlos en broma. -Ya sabes que es broma. No te preocupes que ya aparecerá alguien.- le dice Carlos para animarle.

-Álvaro, no te pongas celoso, que para ti también tengo cariño- le digo mientras me acerco y le abrazo. No se me olvidará jamás que tú empezaste esto; te lo agradeceré toda la vida.

-No es nada, me alegro de que estéis así de felices.

Me acerco de nuevo a abrazarle y justo en ese momento sale Dani de la habitación. Nos ve y se queda extrañado con nuestro abrazo.

-¿Me he perdido algo? Yo también quiero abrazo- me dice poniéndome pucheros.

-Ay, no me seas tonto ¿eeh? Ven aquí anda.- se acerca y le abrazo. -No ha pasado nada, tranquilo. Es sólo que me he puesto a pensar y he recordado como empezó todo, lo que eráis antes para mí y lo que sois ahora... Es tan emocionante, -digo lo primero que se me pasa por la cabeza, y parece que cuela porque Dani no me dice nada.

-Lo que somos y lo que seremos... Lo que aquí ha empezado es una amistad interminable.

Vuelvo a abrazarle, y cuando me separo me doy la vuelta, miro a Álvaro y a Carlos y les digo.

-Venir vosotros también anda. No sé que haría sin vosotros, os quiero tanto...

Nos fundimos los 4 en un abrazo y en cuanto nos separamos y Dani tiene las llaves del coche en su mano salimos del piso.
Nos lleva al garaje, donde tiene el coche. Álvaro se sienta en el asiento delantero, de copiloto y Carlos y yo en los asientos traseros. Le doy a Dani las indicaciones para llegar hasta mi casa y ponemos rumbo hacia ella. Por suerte no tardamos mucho en llegar, y en menos de 5 minutos ya estamos ahí.
-No tardes mucho anda, que estoy mal aparcado- me dice Dani.
Él, Carlos y Álvaro se quedan en el coche aparcados en doble fila, y yo salgo corriendo mientras busco las llaves en mi bolso. Nada más las tengo en la mano abro el portal a toda prisa y sin esperar siquiera por el ascensor subo los dos pisos hasta mi casa. Mis padres ya están levantados, y nada más entrar me preguntan que a dónde voy con esa prisa. Les digo dónde voy y lo del coche de los chicos en segunda fila y se asoman para comprobarlo. Realmente estaba harta de que mis padres no me creyeran nada de lo que decía. Me trataban como a una niña pequeña a pesar de que me faltaban 3 meses para cumplir los 19. Me voy a mi cuarto corriendo, y cojo el primer bikini que pillo, uno amarillo con topos marrones y un vestido negro con flores blancas, cojo una chaqueta de punto por si acaso refresca, me calzo unas chancletas y ya estoy lista. Salgo de la habitación a la misma velocidad con la que entré, me despido de mis padres con la mano y bajo corriendo la escalera.
Cruzo corriendo la calle y una vez en el coche tomo aire. 

Dani arranca el coche de nuevo y ahora sí, vamos en dirección de la casa de Carlos. Una vez en ella y tras dejar las cosas en el cuarto de Carlos salimos al jardín y nos tumbamos en el césped a tomar el sol. Coloco la toalla que me ha dejado Carlos entre él y Dani, y Álvaro se coloca al lado de Carlos. Llevábamos apenas 10 minutos tumbados cuando se oye una voz desde la puerta del jardín.
-Chicos abridme, soy yo.- Era Blas. Carlos se levantó a abrirle y los demás seguimos ahí tirados. Nos saludó con la mano y se fue dentro acompañado por Carlos.
Salieron al poco rato, Blas colocó la toalla al lado de Dani y se tumbó en ella. Estamos un rato hablando hasta que un móvil interrumpe la conversación...

-Hola David, ¿Donde estás? 
-...
-Vale, esperamos. Un abrazo tío.

-Era David, que ha perdido el bus que salía hacia aquí y que tiene que esperar media hora al siguiente...- Nos explica Álvaro.

-Pues nada, a esperarle, qué remedio-dice Dani resignado.

Estamos un rato tomando el sol y de risas, hasta que de repente Carlos se levanta.

-¿Dónde vas?- Pregunta Blas extrañado.

-Al agua, me va a dar la payola... ¿viene alguien? Es que no aguanto hasta que llegue David ni de coña...

Nos levantamos todos de las toallas y caminamos hacia la piscina.
Ellos son más bestias y se tiran directamente, de cabeza o en bomba pero yo prefiero hacerlo poco a poco.
Me acerco al agua y meto un poco el pie para ver a qué temperatura está el agua.

-¡Está congelada! Mejor me quedo aquí fuera.
 
-Tú te vienes- me dice Blas. 

-No. ¡Está helada!

-¿Y qué más da? Al poco te acostumbras. Venga, anímate.

-Que no Blas, que no me apetece.

-Bueno, tú te lo has buscado.- se acerca al bordillo y me agarra del pie intentando tirarme, pero me agarro todo lo que puedo y consigo no caer. Poco me dura esto, ya que al poco de terminar mi "discusión" con Blas, Dani viene por detrás y me empuja por lo que acabo en el agua con todos.
-Daniel Fernández Delgado, prepárate para morir.

-Dani, corre- dice Blas entre risas. 

Salgo del agua lo más rápido posible y comienzo a perseguir a Dani por todo el jardín. Finalmente y tras unos cuantos minutos corriendo tras de él alrededor del jardín logro alcanzarle, le agarro del cuello, le doy una suave colleja y le hago un capón.

-Auu,que duele.- se queja mientras se frota la zona en la que le he dado el capón.

-Se siente, habértelo pensado antes de tirarme al agua...

-Jolín que era una broma- me dice poniéndome cara de pena.

-No me pongas cara de pena que no cuela. Tú te lo has buscado... Hago como que estoy enfadada, pero tan solo le estoy gastando una broma.

-Silvia- me gritó Blas desde el agua- ¿Venís o qué?

Miré a Dani:

-¿Vamos?- le dije con una sonrisa. Quería dejarle claro que no me había enfadado y que todo era broma.

-Vamos- me dijo mientras pasaba su brazo por mis hombros.

Llegamos al borde de la piscina y nos tiramos casi a la vez. Salgo a la superficie y entonces Carlos se me acerca.

-Estás pasando mucho de mí hoy- me dice con cara de pena.

-Hay que disimular, ¿recuerdas? Pero mira, tengo un plan. Te despides de ellos pronto, a las 19 o por ahí, y hacemos una cena romántica, tú y yo solos. ¿Te apetece el plan?

-Perfecto cielo.

Nos separamos para no levantar sospechas y comprobamos que no se hubieran dado cuenta de nada. Estaban jugando a salpicarse y a hundirse. Nos unimos a ellos hasta que al poco llegó David. Carlos repitió el mismo proceso que con todos y no tardaron mucho en regresar.