martes, 11 de diciembre de 2012

Capítulo 7


-Chicos, no hagáis planes para este martes... ¡nos vamos al fútbol! Álvaro y Carlos se miran extrañados, pero a mí rápidamente me aparece una sonrisa en la cara. 

-¿¡El partido del Racing - Atleti!? ¿Es eso?- Pregunto a Dani para confirmar mis sospechas. 

-El mismo. Sé que os gusta el fútbol y he querido tener ese detalle, pero sobretodo contigo Silvia, sé que echas de menos a tu Racing...

-Estoy completamente alucinado, ¿Cómo sabías que a Silvia le iba a gustar?- interviene Carlos buscando respuestas. 

-Hablé con ella en una de esas tardes en las que quedamos todos, y me contó que le encantaba el fútbol y que siempre que podía iba al campo y a verles entrenar, y que aquí en Madrid lo echaba mucho de menos, por eso pensé que le podía gustar... 

-¿Gustar? Gustar es poco Dani, me encanta. De las mejores sorpresas que podían darme nunca, gracias.- Terminé de decir esto y me levanté para darle un abrazo en señal de agradecimiento.
 
-No me cuesta nada, con tal de verte feliz lo que sea. Pero no quiero que me llores cuando pierda el Racing ¿Vale? Os vamos a machacar.
 
-Que te lo has creído tú rubio. El Racing va a dar la sorpresa, ya verás. 

-Bueno, bueno, ya veremos... Luego no quiero llantos... 

-Lo mismo te digo, no quiero que llores cuando mi Racing gane.- digo intentando picarle.

-Eso ni en tus mejores sueños Silvia... 

-El martes hablaremos... 

-Todos sabemos que Silvia tiene razón y va a ganar el Racing-dice Carlos apoyándome. 

-Pero bueno, y tú desde cuando eres del Racing?- pregunta Dani.

-Desde nunca, pero yo ya sabéis el odio que le tengo al Atleti, Madrid siempre... 

Álvaro decide intervenir. 

-Bueno anda, el Atleti ganará, lo sabemos todos, pero dejémonos de charlas y vamos a aprovechar que tenemos tooooooooooooodo un domingo por delante antes de la vuelta al trabajo mañana... 

-Tienes razón Álvaro, ¿Llamamos al resto y hacemos comida en mi casa? ¿Os parece bien?- nos propone Carlos. Todos asentimos y Carlos llama a Blas y David. 

-Oye David, comida en mi casa... ¿Puedes?
...
-¿Si? Vale, pues a las 10:30 ahí, y que no se te olvide el bañador.
...
-Adiós, nos vemos ahora.

-David viene, ahora a ver Blas.

-Ey Blas tío, que hemos quedado todos a las 10:30 en una casa para hacer una barbacoa, ¿Tienes planes o te vienes?
...
- ¡Perfecto! Ah por cierto, lleva bañador puesto, ¿vale?
...
-Hasta luego.

Cuelga al teléfono y se dirige a nosotros.

-Vienen los dos. Venga, en marcha.

-¿Podemos pasar antes de ir a casa de Carlos por la mía para ponerme un bikini y cambiarme?- pregunto a Dani.

-Claro que sí. Mira, quedaros aquí viendo la tele mientras yo me cambio, vengo ahora.

Dani sale del salón y se encierra en su habitación, momento que aprovechamos Carlos y yo para al fin, darnos un beso.

-Lo echaba de menos ya, moría de ganas por hacerlo.- le digo mientras rodeo su cuello con mis brazos.

-Y yo, te quiero mucho mi vida.-me dice mientras me da otro beso, algo más largo que el anterior.

-Agg por favor chicos, mira que sois empalagosos ¿eeh?

-¿Qué Alvarito, envidia?- le dice Carlos en broma. -Ya sabes que es broma. No te preocupes que ya aparecerá alguien.- le dice Carlos para animarle.

-Álvaro, no te pongas celoso, que para ti también tengo cariño- le digo mientras me acerco y le abrazo. No se me olvidará jamás que tú empezaste esto; te lo agradeceré toda la vida.

-No es nada, me alegro de que estéis así de felices.

Me acerco de nuevo a abrazarle y justo en ese momento sale Dani de la habitación. Nos ve y se queda extrañado con nuestro abrazo.

-¿Me he perdido algo? Yo también quiero abrazo- me dice poniéndome pucheros.

-Ay, no me seas tonto ¿eeh? Ven aquí anda.- se acerca y le abrazo. -No ha pasado nada, tranquilo. Es sólo que me he puesto a pensar y he recordado como empezó todo, lo que eráis antes para mí y lo que sois ahora... Es tan emocionante, -digo lo primero que se me pasa por la cabeza, y parece que cuela porque Dani no me dice nada.

-Lo que somos y lo que seremos... Lo que aquí ha empezado es una amistad interminable.

Vuelvo a abrazarle, y cuando me separo me doy la vuelta, miro a Álvaro y a Carlos y les digo.

-Venir vosotros también anda. No sé que haría sin vosotros, os quiero tanto...

Nos fundimos los 4 en un abrazo y en cuanto nos separamos y Dani tiene las llaves del coche en su mano salimos del piso.
Nos lleva al garaje, donde tiene el coche. Álvaro se sienta en el asiento delantero, de copiloto y Carlos y yo en los asientos traseros. Le doy a Dani las indicaciones para llegar hasta mi casa y ponemos rumbo hacia ella. Por suerte no tardamos mucho en llegar, y en menos de 5 minutos ya estamos ahí.
-No tardes mucho anda, que estoy mal aparcado- me dice Dani.
Él, Carlos y Álvaro se quedan en el coche aparcados en doble fila, y yo salgo corriendo mientras busco las llaves en mi bolso. Nada más las tengo en la mano abro el portal a toda prisa y sin esperar siquiera por el ascensor subo los dos pisos hasta mi casa. Mis padres ya están levantados, y nada más entrar me preguntan que a dónde voy con esa prisa. Les digo dónde voy y lo del coche de los chicos en segunda fila y se asoman para comprobarlo. Realmente estaba harta de que mis padres no me creyeran nada de lo que decía. Me trataban como a una niña pequeña a pesar de que me faltaban 3 meses para cumplir los 19. Me voy a mi cuarto corriendo, y cojo el primer bikini que pillo, uno amarillo con topos marrones y un vestido negro con flores blancas, cojo una chaqueta de punto por si acaso refresca, me calzo unas chancletas y ya estoy lista. Salgo de la habitación a la misma velocidad con la que entré, me despido de mis padres con la mano y bajo corriendo la escalera.
Cruzo corriendo la calle y una vez en el coche tomo aire. 

Dani arranca el coche de nuevo y ahora sí, vamos en dirección de la casa de Carlos. Una vez en ella y tras dejar las cosas en el cuarto de Carlos salimos al jardín y nos tumbamos en el césped a tomar el sol. Coloco la toalla que me ha dejado Carlos entre él y Dani, y Álvaro se coloca al lado de Carlos. Llevábamos apenas 10 minutos tumbados cuando se oye una voz desde la puerta del jardín.
-Chicos abridme, soy yo.- Era Blas. Carlos se levantó a abrirle y los demás seguimos ahí tirados. Nos saludó con la mano y se fue dentro acompañado por Carlos.
Salieron al poco rato, Blas colocó la toalla al lado de Dani y se tumbó en ella. Estamos un rato hablando hasta que un móvil interrumpe la conversación...

-Hola David, ¿Donde estás? 
-...
-Vale, esperamos. Un abrazo tío.

-Era David, que ha perdido el bus que salía hacia aquí y que tiene que esperar media hora al siguiente...- Nos explica Álvaro.

-Pues nada, a esperarle, qué remedio-dice Dani resignado.

Estamos un rato tomando el sol y de risas, hasta que de repente Carlos se levanta.

-¿Dónde vas?- Pregunta Blas extrañado.

-Al agua, me va a dar la payola... ¿viene alguien? Es que no aguanto hasta que llegue David ni de coña...

Nos levantamos todos de las toallas y caminamos hacia la piscina.
Ellos son más bestias y se tiran directamente, de cabeza o en bomba pero yo prefiero hacerlo poco a poco.
Me acerco al agua y meto un poco el pie para ver a qué temperatura está el agua.

-¡Está congelada! Mejor me quedo aquí fuera.
 
-Tú te vienes- me dice Blas. 

-No. ¡Está helada!

-¿Y qué más da? Al poco te acostumbras. Venga, anímate.

-Que no Blas, que no me apetece.

-Bueno, tú te lo has buscado.- se acerca al bordillo y me agarra del pie intentando tirarme, pero me agarro todo lo que puedo y consigo no caer. Poco me dura esto, ya que al poco de terminar mi "discusión" con Blas, Dani viene por detrás y me empuja por lo que acabo en el agua con todos.
-Daniel Fernández Delgado, prepárate para morir.

-Dani, corre- dice Blas entre risas. 

Salgo del agua lo más rápido posible y comienzo a perseguir a Dani por todo el jardín. Finalmente y tras unos cuantos minutos corriendo tras de él alrededor del jardín logro alcanzarle, le agarro del cuello, le doy una suave colleja y le hago un capón.

-Auu,que duele.- se queja mientras se frota la zona en la que le he dado el capón.

-Se siente, habértelo pensado antes de tirarme al agua...

-Jolín que era una broma- me dice poniéndome cara de pena.

-No me pongas cara de pena que no cuela. Tú te lo has buscado... Hago como que estoy enfadada, pero tan solo le estoy gastando una broma.

-Silvia- me gritó Blas desde el agua- ¿Venís o qué?

Miré a Dani:

-¿Vamos?- le dije con una sonrisa. Quería dejarle claro que no me había enfadado y que todo era broma.

-Vamos- me dijo mientras pasaba su brazo por mis hombros.

Llegamos al borde de la piscina y nos tiramos casi a la vez. Salgo a la superficie y entonces Carlos se me acerca.

-Estás pasando mucho de mí hoy- me dice con cara de pena.

-Hay que disimular, ¿recuerdas? Pero mira, tengo un plan. Te despides de ellos pronto, a las 19 o por ahí, y hacemos una cena romántica, tú y yo solos. ¿Te apetece el plan?

-Perfecto cielo.

Nos separamos para no levantar sospechas y comprobamos que no se hubieran dado cuenta de nada. Estaban jugando a salpicarse y a hundirse. Nos unimos a ellos hasta que al poco llegó David. Carlos repitió el mismo proceso que con todos y no tardaron mucho en regresar.

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