domingo, 16 de diciembre de 2012

Capítulo 9


Durante el viaje en el bus llamé a Sara, mi mejor amiga, para avisarla de lo que le había dicho a mí madre, para que si la llamaba pusiera cualquier excusa.

-¡Hola tontaaa!-me dijo nada más descolgar el teléfono.
-Feaaaaaaa- le respondí- ¿puedo pedirte un favor?
-Claro, dime.
-Mira, es que he quedado con Carlos, y me ha invitado a quedarme a dormir en su casa, y para que mis padres me dejaran he dicho que me quedaba a dormir en tu casa. ¿Si llama mi madre, puedes decirle que no puedo ponerme? Invéntate que estoy dormida o algo.
-Tranquila, que lo haré, pero antes... ¿Quién es Carlos? ¿El chico este que me dijiste que tenía un grupo?
-El mismo.
-Qué guay, me alegro mucho por ti cielo; eso sí, mañana me cuentas TODO.
-¡Cotilla! Te dejo anda que estoy llegando a su casa. ¡Besos y gracias!

(Cuenta Carlos)

Acaban de marcharse los chicos y Silvia, y tengo poco tiempo para prepararlo todo para esta noche. Para comer decido hacer algo rápido y fácil, macarrones a la carbonara. No se me daba muy bien la cocina y no era momento para ponerme a experimentar, así que saco unos macarrones, pongo agua a calentar y mientras el agua hierve hago la salsa carbonara. En cuanto el agua hierve echo los macarrones y continúo preparando la salsa. Una vez listos mezclo todo, lo sirvo en una fuente y lo dejo enfriando. De postre decido cortar unas pocas de frutas y meto chocolate en el microondas para que se derrita. Cuando llegue la hora del postre, encenderé el microondas y así estará el chocolate caliente y recién derretido. Le voy a preparar un pequeño juego con las frutas y el chocolate y espero que le guste.

Con la cena ya lista me dispongo a poner la mesa. Tengo dudas sobre donde hacer la cena, si en el comedor, o en el jardín bajo la pérgola. Finalmente me decido y comienzo a llevar las cosas al jardín. Enciendo unas velas para hacerlo aún más íntimo y preparo un jarrón con flores, que coloco en un lateral de la mesa.
Llevo los vasos y los cubiertos a la mesa y una vez todo listo subo a cambiarme. Abro mi armario y busco en él algo que ponerme esta noche. Hago memoria y recuerdo un día en que Silvia me había dicho que le encantaba mi pantalón azul con el polo blanco, así que lo saco del armario y empiezo a vestirme. Termino de hacerlo y me miro al espejo. Me arreglo un poco el pelo con los dedos y ya estoy listo. Bajo las escaleras y me siento en el sofá a esperarla. Mientras lo hago, entro en el twitter, y me pongo a contestar las menciones de las fans. En cuanto el timbre suena dejo el móvil en la mesa y salgo corriendo a abrir. Nada más verla me quedo alucinando, está preciosa. Voy a decírselo, pero ella se me adelanta:

-Estás precioso mi niño.

-¿Te has parado a mirarte?- le digo mientras la cojo de la mano y me acerco a darle un beso- tú si que estás preciosa.

Me rodea el cuello con las manos y continúa la conversación.

-No lo estoy ni la mitad que tú... ¿Has visto qué pelos llevo? No me ha dado tiempo ni a alisármelo ni nada, tan solo me he cambiado la ropa y me he maquillado un poco en el bus...

-Pues estás radiante, en serio.

-Eso eres tú que me ves con buenos ojos.

-Eso es que es la verdad.-le digo fingiendo enfado- Dejemos de discutir y empecemos la cena, ven entra.

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