Durante el viaje en el bus llamé a
Sara, mi mejor amiga, para avisarla de lo que le había dicho a mí madre, para
que si la llamaba pusiera cualquier excusa.
-¡Hola tontaaa!-me dijo nada más
descolgar el teléfono.
-Feaaaaaaa- le respondí- ¿puedo
pedirte un favor?
-Claro, dime.
-Mira, es que he quedado con Carlos, y
me ha invitado a quedarme a dormir en su casa, y para que mis padres me dejaran
he dicho que me quedaba a dormir en tu casa. ¿Si llama mi madre, puedes decirle
que no puedo ponerme? Invéntate que estoy dormida o algo.
-Tranquila, que lo haré, pero antes...
¿Quién es Carlos? ¿El chico este que me dijiste que tenía un grupo?
-El mismo.
-Qué guay, me alegro mucho por ti
cielo; eso sí, mañana me cuentas TODO.
-¡Cotilla! Te dejo anda que estoy
llegando a su casa. ¡Besos y gracias!
(Cuenta Carlos)
Acaban de marcharse los chicos y
Silvia, y tengo poco tiempo para prepararlo todo para esta noche. Para comer
decido hacer algo rápido y fácil, macarrones a la carbonara. No se me daba muy
bien la cocina y no era momento para ponerme a experimentar, así que saco unos
macarrones, pongo agua a calentar y mientras el agua hierve hago la salsa
carbonara. En cuanto el agua hierve echo los macarrones y continúo preparando
la salsa. Una vez listos mezclo todo, lo sirvo en una fuente y lo dejo
enfriando. De postre decido cortar unas pocas de frutas y meto chocolate en el
microondas para que se derrita. Cuando llegue la hora del postre, encenderé el
microondas y así estará el chocolate caliente y recién derretido. Le voy a
preparar un pequeño juego con las frutas y el chocolate y espero que le guste.
Con la cena ya lista me dispongo a
poner la mesa. Tengo dudas sobre donde hacer la cena, si en el comedor, o en el
jardín bajo la pérgola. Finalmente me decido y comienzo a llevar las cosas al
jardín. Enciendo unas velas para hacerlo aún más íntimo y preparo un jarrón con
flores, que coloco en un lateral de la mesa.
Llevo los vasos y los cubiertos a la
mesa y una vez todo listo subo a cambiarme. Abro mi armario y busco en él algo
que ponerme esta noche. Hago memoria y recuerdo un día en que Silvia me había
dicho que le encantaba mi pantalón azul con el polo blanco, así que lo saco del
armario y empiezo a vestirme. Termino de hacerlo y me miro al espejo. Me
arreglo un poco el pelo con los dedos y ya estoy listo. Bajo las escaleras y me
siento en el sofá a esperarla. Mientras lo hago, entro en el twitter, y me
pongo a contestar las menciones de las fans. En cuanto el timbre suena dejo el
móvil en la mesa y salgo corriendo a abrir. Nada más verla me quedo alucinando,
está preciosa. Voy a decírselo, pero ella se me adelanta:
-Estás precioso mi niño.
-¿Te has parado a mirarte?- le digo
mientras la cojo de la mano y me acerco a darle un beso- tú si que estás
preciosa.
Me rodea el cuello con las manos y
continúa la conversación.
-No lo estoy ni la mitad que tú...
¿Has visto qué pelos llevo? No me ha dado tiempo ni a alisármelo ni nada, tan
solo me he cambiado la ropa y me he maquillado un poco en el bus...
-Pues estás radiante, en serio.
-Eso eres tú que me ves con buenos
ojos.
-Eso es que es la verdad.-le digo
fingiendo enfado- Dejemos de discutir y empecemos la cena, ven entra.
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