sábado, 9 de marzo de 2013

Capítulo 16


-¿Qué? ¡No, no, no! ¡No puede ser cierto!- digo comenzando a llorar sin control- ¡Te juro que como le pase algo me muero!

-¡Tranquila! Carlos es fuerte, saldrá de esta seguro.

-¿Dónde está? ¡Hay que ir con él!

-No está muy lejos de aquí, corriendo se llega bien, vamos!ç

Me coge de la mano y salimos corriendo de su casa.

En menos de 10 minutos estamos ahí, preguntamos por la planta en la que está Carlos ingresado y una vez la sabemos subimos a ver si los médicos nos dicen algo. Nos sentamos en las sillas de la sala de espera y mientras, Álvaro avisa al resto para que vengan al hospital. No tardan mucho en llegar; Dani y Blas son los más cercanos al hospital, y al poco llega David también. Álvaro les cuenta lo poco que le ha dicho la madre de Carlos y nos sentamos a esperar. No hay una sola palabra, les miro a todos y sus caras reflejan una gran preocupación, e incluso en alguna hay lágrimas resbalando por sus mejillas. Yo estoy exactamente igual que ellos, no soporto pensar la posibilidad de que Carlos pueda haber... De que pueda haber... No, no, no puede ser cierto. Quiero pensar que todo esto no es cierto, que es una pesadilla de la que voy a despertar, y que Carlos estará a mi lado para consolarme, pero sé que no es así. Carlos está en esa habitación quién sabe como y yo estoy enfadada con él... Al recordar esto me echo a llorar de nuevo, si le pasara algo grave no soportaría que el último pensamiento que tuviera de mí fuera de enfado. La mano de David acaricia mi espalda, levanto la vista y me encuentro con sus ojos. También están llorosos y rojos. Me da un fuerte abrazo que logra tranquilizarme un poco. De repente sale el doctor de la habitación de Carlos.


-¿Familiares de Carlos Pérez Marco?


Nos levantamos todos corriendo de las sillas y nos colocamos frente al doctor.

-Nosotros. Bueno, somos sus amigos, ¿qué tal está?-dice Blas preocupado.

-Miren, les voy a ser sincero. Su amigo está bastante grave. El coche le levantó del suelo al atropellarle y al caer se dio un fuerte golpe en la cabeza... Está en coma...

-¿Qué? ¿Y cuándo despertará?- dije yo comenzando a perder los nervios.

-Eso no lo sabemos señorita, puede ser esta noche, dentro de dos semanas o puede no despertar, deben estar preparados para lo peor.

-¿Podemos pasar a verle?- preguntó Álvaro casi en un susurro.

-Sí, pero de dos en dos y no más de cinco minutos cada uno.

-Vale, muchas gracias doctor.

Nos pusimos a decidir las parejas que íbamos a entrar. En primer lugar iríamos Álvaro y yo, después David y Blas y por último Dani que entraría solo. Abro la puerta de la habitación y la primera imagen que recibo de él me hace echarme a llorar de nuevo. Tiene la pierna izquierda escayolada hasta la rodilla, quemaduras -supongo, de rozar con la cara en el asfalto- en el lado derecho de la cara y la cabeza vendada. Álvaro me pasa el brazo por la espalda para tranquilizarme, y caminamos lentamente hacia la cama de Carlos. Agarro la mano de Carlos y susurro un 'lo siento' justo antes de salir corriendo de ahí. No soportaba verle así. Lo primero que recibo nada más salir es un fuerte abrazo de Dani. 

-¿Cómo está?

-Bueno... No sé tú, pero yo no he podido soportar esa imagen... Me siento tan culpable -digo bajando la mirada mientras se me humedecen de nuevo los ojos.

-Eh, Silvia mírame -me dice Dani mientras me coge de la barbilla y me levanta la cara- nadie, me oíste, nadie, es culpable de lo que le ha pasado a Carlos, ha pasado porque tenía que pasar, y ya está. Conozco a Carlos, es fuerte y sé que saldrá de esta. Y cuando salga podréis hablar todo, pero hasta entonces deja de echarte las culpas porque no las tienes.

-Pero...- habría seguido la frase pero Dani me interrumpió a la mitad.

-Ni peros ni nada. Silvia, en serio- me dice Dani poniéndose serio.

-Está bien- le respondo resignada y caminando hacia una de las sillas.

-Así me gusta.

Poco a poco fueron pasando todos a ver a Carlos y cuando ya le hubieron visto nos surgió una duda... ¿Quién se queda de noche con él?

-Silvia, ¿quieres quedarte tú?- me pregunta David.

-Por mí sí, pero mis padres me van a matar... Prefiero ir a casa, explicarselo todo y mañana venir tranquila ya. 

-Vale... Entonces ¿nos quedamos tú y yo?- dice mirando a Dani.

-Por mí genial.

-Pues entonces nosotros nos vamos, avisar si hay alguna novedad.- dice Álvaro.

-Claro que sí, y ahora iros y descansar. Adiós chicos- nos despide Dani con la mano.

Le devolvemos el gesto y salimos del hospital. 

Capítulo 15


Me paro a pensar donde puede estar Carlos. El primer sitio que se me ocurre es el parque en el que le dejamos antes. No tenía mucho sentido que siguiera ahí, pero tengo esa intuición y decido fiarme de ella, así que comienzo a caminar en esa dirección. No tardo mucho en llegar, a pesar de que a mí el camino se me había hecho eterno. Le busco con la mirada y le veo sentado en el mismo banco en el que antes le dejamos, pero no estaba solo... Marta estaba con él, y lo peor de todo es que la estaba besando... Ahora sí, tenía claro que no quería saber nada de él. Me alejo de allí mientras las lágrimas hacen acto de aparición y se deslizan por mis mejillas. Miro la hora que es, las 23:30. Mis padres deben estar preocupados, les dije que volvía sobre las 23 y aún no he dado señales de vida. Me aclaro un poco la voz y les llamo. Les digo que tardaré un poco más y les suelto la primera mentira que se me ocurre, que el partido había acabado y que he ido a tomar algo con los chicos. Su respuesta es la de siempre, que no vuelva muy tarde que al día siguiente tengo estudiar. Les digo que no se preocupen, me despido de ellos y cuelgo. Nada más hacerlo llamo a Álvaro y casi sin darle tiempo a sonar me lo coge:

-¡Hola Silvia! ¿Qué tal todo?

-Hola Álvaro...

Él me nota que estoy llorando y al momento muestra su preocupación.

-¿Estás llorando? ¿Qué ha pasado? 

-Fui a hablar con él y estaba con Marta... Besándose... 

-Joder... ¿Dónde estás? Voy a buscarte, no te voy a dejar sola ahora.

-Álvaro, no hace falta...
 
-Sí que hace, no me seas tonta... Dime donde estás por favor.

-Está bien... -respondo resignada- Cerca de donde nos despedimos antes...

-Vale, pues vete donde antes que en nada estoy ahí.

-Muchas gracias Álvaro, en serio...

-No me las des. Que sepas que 'You'll never be alone, I swear'-me dijo cantando. Me salió sola la sonrisa. Eso era lo que me encantaba de él, cuando más difícil parecía conseguirlo me sacaba una sonrisa.

-Gracias, en serio. Te quiero mucho smiler.

-Y yo a ti preciosa. No me llores más eeh, ahora nos vemos.

Le cuelgo el teléfono y continúo mi camino hacia ahí. De repente empieza a llover, comienza siendo una lluvia ligera, pero poco a poco se va haciendo más fuerte. Aligero el paso para mojarme lo menos posible y me coloco bajo el primer techo que encuentro. Al poco llega Álvaro completamente empapado. Nada más verle me acerco a él y le abrazo sin poder parar de llorar. Él me acoje en sus brazos y me acaricia el pelo mientras me susurra suaves 'tranquila'. Cuando ya estoy un poco más calmada me mira y me dice:

-Ven, vamos a mi casa y me cuentas todo.

Asiento y bajo su chaqueta -que había puesto sobre nosotros para taparnos- comenzamos el camino a su casa. Cuando ya llevamos un rato mi móvil comienza a sonar, creo que serán mis padres, pero al mirar la pantalla me sorprendo, es Carlos. Se la enseño a Álvaro, me coge la mano en señal de apoyo y me hace un gesto indicándome que lo coja.

-¿Silvia? ¿Quedamos y hablamos?- pregunta Carlos nada más descolgar.

-Yo ya no tengo nada que hablar contigo...- respondo directa.

-¿Por? ¿Ya no quieres arreglarlo?

-Te he visto besándola de nuevo. Te iba a dar la oportunidad de hablar, pero está claro que ya has escogido... Hemos terminado- pronuncio estas palabras y cuelgo el móvil. Intento no llorar pero no puedo evitarlo. Álvaro pega mi cabeza a su pecho, y me pasa su brazo por los hombros. Caminamos un rato abrazados hasta que llegamos a su casa, momento en que él se separa para abrir la puerta del portal. 

Llegamos al piso de arriba y abre la puerta. Nada más hacerlo se descubre ante mí un piso muy acogedor. Me invita a sentarme en el sofá y me indica que espere ahí mientras él va a cambiarse y a traer ropa para mí. Me quedo pensando en mis cosas hasta que de repente el sonido de mi móvil me devuelve al mundo real; Carlos me acaba de enviar un whatsapp:


-Lo siento mucho en serio! Todo tiene una explicacion, dejame dartela!! Puedo?? Te quiero <3


Terminé de leerlo y un montón de pensamientos vinieron a mi mente. Seguía queriendo a Carlos, y realmente quería hablar con él, pero él dolor que sentía me impedía hacerlo, me había hecho muchísimo daño. Volví a leer el mensaje y bloquee el móvil sin darle una respuesta. Rompo a llorar nada más hacer esto. No sabía qué hacer respecto a este tema, estaba muy perdida. Justo en ese instante Álvaro sale de su habitación. Nada más me ve llorando se acerca casi corriendo hasta mí, apoya todo en la mesa y se coloca en cuclillas en frente mía.

-Eh, eh, eh no te quiero ver llorar ¿vale?- me dice mientras me limpia las lágrimas con su mano.- ¿Qué ha pasado?

Como respuesta le enseño mi móvil.

-Joder... ¿Y qué vas a hacer? 

-No tengo ni idea Álvaro. Me gustaría oír su explicación, pero es que hoy me ha hecho mucho daño, no creo que le pueda perdonar tan fácilmente... 

-Te entiendo...

-¿Y tú con él qué? No podéis estar mucho enfadados con esto del grupo...

-Lo sé, y más le vale hablarme pronto porque yo no tengo pensado hacerlo... 

-Joder, lo siento mucho. Esta pelea ha sido culpa mía...- digo cabizbaja.

-No digas estupideces- me dice Álvaro cogiéndome de la barbilla y levantándome la cara- esto no es culpa de nadie, ¿vale? Ha pasado porque tenía que...- Hubiera acabado la frase si no fuera porque su móvil le interrumpió. Cogió, miro la pantalla y me dijo 'es la madre de Carlos, ¿qué querrá a estas horas?' yo me limité a encogerme de hombros, descolgó el teléfono y comenzó a hablar:


-¿Si?

-...

-No, no estamos con él, ¿por qué?

-...

-¡Tranquilícese, que ahora vamos para allá!- a medida que avanza la conversación ya sé que algo no va bien, en los ojos de Álvaro comienza a aparecer alguna lágrima y según continúa hablando aumenta su cara de preocupación. Nada más cuelga el teléfono le pregunto:

-¿Qué ha pasado?

-Han atropellado a Carlos...

Capítulo 14


*Unos minutos antes* 


(Cuenta Silvia)


He corrido hasta el banco más cercano, he enterrado la cabeza entre mis rodillas y me he parado a pensar en lo que acababa de ocurrir. Se estaba besando con ella... No puedo dejar de pensar en esto... Era incapaz de creer que él podía haber hecho algo así, pero lo he visto con mis propios ojos... Ahora solo tengo ganas de llorar. Continúo así, reflexionando sobre lo ocurrido hasta que de repente una voz me hace salir de mis pensamientos. 

-Silvia...

Era Álvaro. Me abalanzo sobre él y le abrazo con fuerza. Él me acaricia la espalda y me da suaves besos en la cabeza.

-Eh, tranquila, tranquila. Chss, ya pasó.

-Álvaro, no ha pasado.. ¿No le has visto? Se estaba besando con ella- le digo llorando ante tal recuerdo.

-Sí, lo he visto, pero conozco a Carlos, y esto tiene que tener una explicación, él no es así.

-¿Y qué explicación quieres que tenga? No tiene sentido alguno lo que acaba de pasar...

-Ya, pero me parece tan extraño lo que acaba de ocurrir... Lo primero de todo, deja de llorar. Llorando no se va a solucionar nada, además, nadie se merece tus lágrimas, ni siquiera él.
Sonrío ante sus palabras y él me devuelve la sonrisa.

-¿Ves? Así te quiero ver siempre, con una sonrisa enorme.

-Gracias. Por estar ahí siempre, me has demostrado que puedo confiar en ti. Eres un amigo de los de verdad.

-Me gustaría ser algo más...

-Álvaro, ¿qué quieres decir? No te entiendo...

-Silvia, me gustas.

Me dice esto y se acerca lentamente a mí, hasta que nuestros labios se juntan. Siento que lo que estoy haciendo no está bien, no debería hacerle esto a Carlos, al menos hasta que hablemos, pero no puedo evitarlo. Nos separamos, nos miramos fijamente y sonreímos de nuevo. De repente y casi sin verle llegar aparece Carlos y le da a Álvaro un puñetazo. Miro hacia Álvaro y puedo verle tirado en el suelo y con la cara llena de sangre. 

-¿Carlos eres gilipollas?- digo mientras me acerco a ver como está Álvaro. Le ayudo a levantarse y se abalanza sobre Carlos dispuesto a devolvérsela, pero le agarro como puedo y consigo evitarlo. Al poco llega Dani y me ayuda. Entre los dos logramos separarles y poner algo de paz.

-Vamos a urgencias anda, tienen que mirarte esa nariz.- le digo a Álvaro.- Y tú y yo ya hablaremos- digo dirigiéndome a Carlos.- Dani, llévanos en el coche por favor.


Nos alejamos de ahí en dirección al coche. La poca conversación que surge entre nosotros tiene un tema común, Carlos. Ninguno reconocía a Carlos, y todos estábamos alucinando con lo que había pasado en las últimas horas. Por el camino le doy a Álvaro un pañuelo para que tapara un poco la hemorragia hasta que llegáramos a urgencias. Una vez ahí pasamos a la sala de espera, nos sentamos en los sillones y nos ponemos a hablar sobre lo que diremos que había ocurrido; no podíamos decir la verdad por el bien del grupo. Tras un corto debate decidimos que diríamos que yo le había dado un balonazo jugando al volleyball. Poco después sale un chico y nos hace pasar. Sienta a Álvaro en una camilla y pregunta lo ocurrido mientras le atiende.

-Vaya golpe traes chaval- nos dice intentando aliviar la tensión que se notaba que teníamos- ¿Qué te ha pasado?

-Estábamos jugando al volleyball y ella me ha dado un balonazo sin querer.

-Pues si que te ha dado fuerte ¿eeh? Jajajaja nada, no te preocupes, ya te he frenado la hemorragia. Tan solo tienes que ponerte un poco de hielo para bajar la hinchazón.

-Vale, muchas gracias.

Álvaro se baja de la camilla y viene hacia nosotros, me pasa un brazo por los hombros y nos despedimos del doctor. Una vez fuera Dani se despide de nosotros, se marcha a su casa y nos quedamos Álvaro y yo solos. 

-¿Te apetece hacer algo o nos vamos ya a casa?

-Yo voy ahora a hablar con Carlos... Ya te contaré.

-Vale, que sepas que si pasa algo y necesitas hablar tan solo tienes que llamarme, sea la hora que sea.

-Lo sé, y lo agradezco tanto... Te quiero mucho Álvaro- en cuanto pronuncié estas palabras se acercó a mí y me volvió a besar. 

Este beso me hizo darme cuenta de dos cosas: La primera que Álvaro no era un simple amigo, era alguien especial, y la segunda y más importante que quizás Carlos no fuera el hombre de mi vida... Lo que yo no sabía es que tardaría poco en descubrirlo...

Capítulo 13


Lo primero de todo, siento mucho haber tardado tanto, pero a mis padres no les hace ninguna gracia que coja el ordenador durante el curso, así que lo cojo siempre que puedo para subir. Me sabe fatal estar tanto sin subir, así que hoy subiré unos cuantos de golpe que tengo varios escritos ya... ESPERO QUE OS GUSTE :)

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(Cuenta Carlos)

Quedamos todos en casa de Dani para ir al partido, ya que nos iba a acercar él en coche. Llegamos al campo, entramos dentro y buscamos nuestros asientos. Nos sentamos y nos ponemos a charlar tranquilamente, hasta que una voz a mis espaldas me hace darme la vuelta.

-¡Carlos! 

-¿Marta? ¿Qué haces aquí? ¡Cuánto tiempo por favor!-le digo mientras se acerca a darme dos besos.

-Nada, que he venido a acompañar a unos amigos que querían ver el partido, han ido a por algo de comer.

-¡Dios qué alegría verte de nuevo, en serio! Espera que te presento. Ella es Silvia una amiga, y ellos son Dani y Álvaro. Chicos, esta es Marta, mi ex.-Observo la cara de todos, pero la de Silvia en especial, y puedo observar como se le tuerce el gesto al oír la palabra ex.-Hola, encantada-le dice Silvia mientras le da dos besos. Dani y Álvaro hacen lo mismo, y Marta se sienta en el asiento libre que hay al lado mío.
 
-¿Os importa que me quede?-Nos pregunta.

-No, claro que no- dice Silvia tras mirar a Álvaro y Dani con una sonrisa que parece más falsa que sincera.

Marta la sonríe, y continúa hablando conmigo, hasta que al poco rato salen los jugadores a calentar.


(Cuenta Silvia)


Ya estábamos en el campo sentados en nuestros asientos. Hablábamos todos tranquilamente hasta que una voz llamó a Carlos, y le hizo girarse. Era una chica rubia, alta y muy guapa. Carlos nos la presenta como su ex. A mí eso no me hace ninguna gracia, y aunque intento disimularlo creo que se me ha notado bastante. Al poco de saludarla se sienta al lado de Carlos y nos pide 'permiso' para quedarse con nosotros. Miro a Álvaro y Dani y afirman, aunque al igual que yo no están muy convencidos. 

-Claro que sí- digo yo con una sonrisa. Intento que parezca lo más sincera posible, pero creo que no lo he conseguido. Álvaro lo nota, y me acaricia suavemente el brazo. Me susurra un 'tranquila', le sonrío y comenzamos a hablar con Dani. Por suerte, al poco salen los jugadores a calentar, y nos ponemos a mirarles. De vez en cuando Álvaro y Dani se ponen a picarme y a contarme cosas del atleti, y así pasamos un rato entretenidos. Cuando empieza el partido y ya llevan 32 minutos de juego ocurre algo que no hubiera pensado nunca que iba a ver. Marca el Racing, me levanto para celebrarlo, vacilo a Álvaro y a Dani un poco y al girarme para celebrarlo con Carlos...


¡NO ME LO PODÍA CREER! ¡¡SE ESTABA BESANDO CON MARTA!!
Sin mirar a Álvaro y Dani siquiera salgo de allí corriendo. Una mano me agarra intentando evitarlo, pero la suelto con rabia y salgo corriendo.


(Cuenta Carlos)


Puedo notar como Silvia está rara desde que Marta llegó, pero no puedo hacer nada. Dani está delante, y no iba a hacer nada que pudiera hacerle sospechar, y Marta apenas me soltaba, así que decido que ya hablaré con ella más tarde y disfruto del reencuentro con Marta. Nos damos los teléfonos para hablarnos por whatsapp y no volver a perder el contacto. No tardan mucho en salir los jugadores a calentar, ni en empezar el partido. En el minuto 32 de juego, llega la primera acción de peligro para el Racing, se acercan a la portería de Courtois y... ¡¡¡GOL!!! Salto de mi asiento, al igual que Silvia y Marta a mis lados. Iba a acercarme a Silvia para abrazarla, pero sin que yo me lo esperara, Marta me gira la cara hacia ella y me planta un beso en los labios. Me separo lo más rápido que puedo y busco a Silvia a mi lado, pero puedo ver como se aleja corriendo. Intento ir tras ella, pero Álvaro me frena:

-Mejor voy yo, quédate aquí.

Miro a Dani, que está alucinando, y luego a Marta. 

-¿Se puede saber qué haces? ¿Por qué has hecho eso? 

-Carlos, no he podido olvidarte en todo este tiempo, quiero que volvamos. 

-¿Estás loca? No sé si te habrás dado cuenta, pero estoy con Silvia, por eso se ha ido corriendo...

-Yo, lo siento, pero no he podido contenerme...

-Pues no hace falta que lo sientas ni que digas nada más, ya has hecho suficiente...

Una vez dicho esto me levanto de mi sitio y me marcho. No estoy tranquilo sabiendo que Silvia está mal, así que salgo a buscarla. Dani se levanta y se viene detrás mío.

-¿Osea que estáis juntos? ¿Por qué no dijistéis nada? Lo hubiéramos respetado y no se habría liado nada de esto...

-No sé Dani, no queríamos que afectara al grupo... 

-Sabes que puedes confiar en nosotros, somos casi como hermanos y nos lo puedes contar todo ¿vale?-me acerco a él y le doy un abrazo-Lo sé, muchas gracias hermano. Salimos del estadio y buscamos a Silvia y Álvaro. Nada más mirar al frente les veo. Estaban sentados en un banco, y estaban a punto de darse un beso...

-¿Dani, con qué somos hermanos no? Un hermano no te quita la novia... Yo a este lo mato...

Comienzo a caminar hacia ellos totalmente fuera de sí. Dani intenta agarrarme para que no vaya, pero me suelto de él con un empujón que le tira al suelo y continúo el camino hacia ellos. De lejos oigo la voz de Dani diciéndome que esté quieto, pero nada ahora me.puede hacer frenar. Nada más llegar a su lado y sin darles tiempo a reaccionar le suelto un puñetazo a Álvaro en toda la cara que hace que empiece a sangrarle la nariz.


-¡Eres un hijo de puta!