sábado, 9 de marzo de 2013

Capítulo 14


*Unos minutos antes* 


(Cuenta Silvia)


He corrido hasta el banco más cercano, he enterrado la cabeza entre mis rodillas y me he parado a pensar en lo que acababa de ocurrir. Se estaba besando con ella... No puedo dejar de pensar en esto... Era incapaz de creer que él podía haber hecho algo así, pero lo he visto con mis propios ojos... Ahora solo tengo ganas de llorar. Continúo así, reflexionando sobre lo ocurrido hasta que de repente una voz me hace salir de mis pensamientos. 

-Silvia...

Era Álvaro. Me abalanzo sobre él y le abrazo con fuerza. Él me acaricia la espalda y me da suaves besos en la cabeza.

-Eh, tranquila, tranquila. Chss, ya pasó.

-Álvaro, no ha pasado.. ¿No le has visto? Se estaba besando con ella- le digo llorando ante tal recuerdo.

-Sí, lo he visto, pero conozco a Carlos, y esto tiene que tener una explicación, él no es así.

-¿Y qué explicación quieres que tenga? No tiene sentido alguno lo que acaba de pasar...

-Ya, pero me parece tan extraño lo que acaba de ocurrir... Lo primero de todo, deja de llorar. Llorando no se va a solucionar nada, además, nadie se merece tus lágrimas, ni siquiera él.
Sonrío ante sus palabras y él me devuelve la sonrisa.

-¿Ves? Así te quiero ver siempre, con una sonrisa enorme.

-Gracias. Por estar ahí siempre, me has demostrado que puedo confiar en ti. Eres un amigo de los de verdad.

-Me gustaría ser algo más...

-Álvaro, ¿qué quieres decir? No te entiendo...

-Silvia, me gustas.

Me dice esto y se acerca lentamente a mí, hasta que nuestros labios se juntan. Siento que lo que estoy haciendo no está bien, no debería hacerle esto a Carlos, al menos hasta que hablemos, pero no puedo evitarlo. Nos separamos, nos miramos fijamente y sonreímos de nuevo. De repente y casi sin verle llegar aparece Carlos y le da a Álvaro un puñetazo. Miro hacia Álvaro y puedo verle tirado en el suelo y con la cara llena de sangre. 

-¿Carlos eres gilipollas?- digo mientras me acerco a ver como está Álvaro. Le ayudo a levantarse y se abalanza sobre Carlos dispuesto a devolvérsela, pero le agarro como puedo y consigo evitarlo. Al poco llega Dani y me ayuda. Entre los dos logramos separarles y poner algo de paz.

-Vamos a urgencias anda, tienen que mirarte esa nariz.- le digo a Álvaro.- Y tú y yo ya hablaremos- digo dirigiéndome a Carlos.- Dani, llévanos en el coche por favor.


Nos alejamos de ahí en dirección al coche. La poca conversación que surge entre nosotros tiene un tema común, Carlos. Ninguno reconocía a Carlos, y todos estábamos alucinando con lo que había pasado en las últimas horas. Por el camino le doy a Álvaro un pañuelo para que tapara un poco la hemorragia hasta que llegáramos a urgencias. Una vez ahí pasamos a la sala de espera, nos sentamos en los sillones y nos ponemos a hablar sobre lo que diremos que había ocurrido; no podíamos decir la verdad por el bien del grupo. Tras un corto debate decidimos que diríamos que yo le había dado un balonazo jugando al volleyball. Poco después sale un chico y nos hace pasar. Sienta a Álvaro en una camilla y pregunta lo ocurrido mientras le atiende.

-Vaya golpe traes chaval- nos dice intentando aliviar la tensión que se notaba que teníamos- ¿Qué te ha pasado?

-Estábamos jugando al volleyball y ella me ha dado un balonazo sin querer.

-Pues si que te ha dado fuerte ¿eeh? Jajajaja nada, no te preocupes, ya te he frenado la hemorragia. Tan solo tienes que ponerte un poco de hielo para bajar la hinchazón.

-Vale, muchas gracias.

Álvaro se baja de la camilla y viene hacia nosotros, me pasa un brazo por los hombros y nos despedimos del doctor. Una vez fuera Dani se despide de nosotros, se marcha a su casa y nos quedamos Álvaro y yo solos. 

-¿Te apetece hacer algo o nos vamos ya a casa?

-Yo voy ahora a hablar con Carlos... Ya te contaré.

-Vale, que sepas que si pasa algo y necesitas hablar tan solo tienes que llamarme, sea la hora que sea.

-Lo sé, y lo agradezco tanto... Te quiero mucho Álvaro- en cuanto pronuncié estas palabras se acercó a mí y me volvió a besar. 

Este beso me hizo darme cuenta de dos cosas: La primera que Álvaro no era un simple amigo, era alguien especial, y la segunda y más importante que quizás Carlos no fuera el hombre de mi vida... Lo que yo no sabía es que tardaría poco en descubrirlo...

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