Me paro a pensar donde puede estar Carlos. El primer sitio que se me ocurre es el parque en el que le dejamos antes. No tenía mucho sentido que siguiera ahí, pero tengo esa intuición y decido fiarme de ella, así que comienzo a caminar en esa dirección. No tardo mucho en llegar, a pesar de que a mí el camino se me había hecho eterno. Le busco con la mirada y le veo sentado en el mismo banco en el que antes le dejamos, pero no estaba solo... Marta estaba con él, y lo peor de todo es que la estaba besando... Ahora sí, tenía claro que no quería saber nada de él. Me alejo de allí mientras las lágrimas hacen acto de aparición y se deslizan por mis mejillas. Miro la hora que es, las 23:30. Mis padres deben estar preocupados, les dije que volvía sobre las 23 y aún no he dado señales de vida. Me aclaro un poco la voz y les llamo. Les digo que tardaré un poco más y les suelto la primera mentira que se me ocurre, que el partido había acabado y que he ido a tomar algo con los chicos. Su respuesta es la de siempre, que no vuelva muy tarde que al día siguiente tengo estudiar. Les digo que no se preocupen, me despido de ellos y cuelgo. Nada más hacerlo llamo a Álvaro y casi sin darle tiempo a sonar me lo coge:
-¡Hola Silvia! ¿Qué tal todo?
-Hola Álvaro...
Él me nota que estoy llorando y al momento muestra su preocupación.
-¿Estás llorando? ¿Qué ha pasado?
-Fui a hablar con él y estaba con Marta... Besándose...
-Joder... ¿Dónde estás? Voy a buscarte, no te voy a dejar sola ahora.
-Álvaro, no hace falta...
-Sí que hace, no me seas tonta... Dime donde estás por favor.
-Está bien... -respondo resignada- Cerca de donde nos despedimos antes...
-Vale, pues vete donde antes que en nada estoy ahí.
-Muchas gracias Álvaro, en serio...
-No me las des. Que sepas que 'You'll never be alone, I swear'-me dijo cantando. Me salió sola la sonrisa. Eso era lo que me encantaba de él, cuando más difícil parecía conseguirlo me sacaba una sonrisa.
-Gracias, en serio. Te quiero mucho smiler.
-Y yo a ti preciosa. No me llores más eeh, ahora nos vemos.
Le cuelgo el teléfono y continúo mi camino hacia ahí. De repente empieza a llover, comienza siendo una lluvia ligera, pero poco a poco se va haciendo más fuerte. Aligero el paso para mojarme lo menos posible y me coloco bajo el primer techo que encuentro. Al poco llega Álvaro completamente empapado. Nada más verle me acerco a él y le abrazo sin poder parar de llorar. Él me acoje en sus brazos y me acaricia el pelo mientras me susurra suaves 'tranquila'. Cuando ya estoy un poco más calmada me mira y me dice:
-Ven, vamos a mi casa y me cuentas todo.
Asiento y bajo su chaqueta -que había puesto sobre nosotros para taparnos- comenzamos el camino a su casa. Cuando ya llevamos un rato mi móvil comienza a sonar, creo que serán mis padres, pero al mirar la pantalla me sorprendo, es Carlos. Se la enseño a Álvaro, me coge la mano en señal de apoyo y me hace un gesto indicándome que lo coja.
-¿Silvia? ¿Quedamos y hablamos?- pregunta Carlos nada más descolgar.
-Yo ya no tengo nada que hablar contigo...- respondo directa.
-¿Por? ¿Ya no quieres arreglarlo?
-Te he visto besándola de nuevo. Te iba a dar la oportunidad de hablar, pero está claro que ya has escogido... Hemos terminado- pronuncio estas palabras y cuelgo el móvil. Intento no llorar pero no puedo evitarlo. Álvaro pega mi cabeza a su pecho, y me pasa su brazo por los hombros. Caminamos un rato abrazados hasta que llegamos a su casa, momento en que él se separa para abrir la puerta del portal.
Llegamos al piso de arriba y abre la puerta. Nada más hacerlo se descubre ante mí un piso muy acogedor. Me invita a sentarme en el sofá y me indica que espere ahí mientras él va a cambiarse y a traer ropa para mí. Me quedo pensando en mis cosas hasta que de repente el sonido de mi móvil me devuelve al mundo real; Carlos me acaba de enviar un whatsapp:
-Lo siento mucho en serio! Todo tiene una explicacion, dejame dartela!! Puedo?? Te quiero <3
Terminé de leerlo y un montón de pensamientos vinieron a mi mente. Seguía queriendo a Carlos, y realmente quería hablar con él, pero él dolor que sentía me impedía hacerlo, me había hecho muchísimo daño. Volví a leer el mensaje y bloquee el móvil sin darle una respuesta. Rompo a llorar nada más hacer esto. No sabía qué hacer respecto a este tema, estaba muy perdida. Justo en ese instante Álvaro sale de su habitación. Nada más me ve llorando se acerca casi corriendo hasta mí, apoya todo en la mesa y se coloca en cuclillas en frente mía.
-Eh, eh, eh no te quiero ver llorar ¿vale?- me dice mientras me limpia las lágrimas con su mano.- ¿Qué ha pasado?
Como respuesta le enseño mi móvil.
-Joder... ¿Y qué vas a hacer?
-No tengo ni idea Álvaro. Me gustaría oír su explicación, pero es que hoy me ha hecho mucho daño, no creo que le pueda perdonar tan fácilmente...
-Te entiendo...
-¿Y tú con él qué? No podéis estar mucho enfadados con esto del grupo...
-Lo sé, y más le vale hablarme pronto porque yo no tengo pensado hacerlo...
-Joder, lo siento mucho. Esta pelea ha sido culpa mía...- digo cabizbaja.
-No digas estupideces- me dice Álvaro cogiéndome de la barbilla y levantándome la cara- esto no es culpa de nadie, ¿vale? Ha pasado porque tenía que...- Hubiera acabado la frase si no fuera porque su móvil le interrumpió. Cogió, miro la pantalla y me dijo 'es la madre de Carlos, ¿qué querrá a estas horas?' yo me limité a encogerme de hombros, descolgó el teléfono y comenzó a hablar:
-¿Si?
-...
-No, no estamos con él, ¿por qué?
-...
-¡Tranquilícese, que ahora vamos para allá!- a medida que avanza la conversación ya sé que algo no va bien, en los ojos de Álvaro comienza a aparecer alguna lágrima y según continúa hablando aumenta su cara de preocupación. Nada más cuelga el teléfono le pregunto:
-¿Qué ha pasado?
-Han atropellado a Carlos...
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