-¿Qué? ¡No, no, no! ¡No puede ser cierto!- digo comenzando a llorar sin control- ¡Te juro que como le pase algo me muero!
-¡Tranquila! Carlos es fuerte, saldrá de esta seguro.
-¿Dónde está? ¡Hay que ir con él!
-No está muy lejos de aquí, corriendo se llega bien, vamos!ç
Me coge de la mano y salimos corriendo de su casa.
En menos de 10 minutos estamos ahí, preguntamos por la planta en la que está Carlos ingresado y una vez la sabemos subimos a ver si los médicos nos dicen algo. Nos sentamos en las sillas de la sala de espera y mientras, Álvaro avisa al resto para que vengan al hospital. No tardan mucho en llegar; Dani y Blas son los más cercanos al hospital, y al poco llega David también. Álvaro les cuenta lo poco que le ha dicho la madre de Carlos y nos sentamos a esperar. No hay una sola palabra, les miro a todos y sus caras reflejan una gran preocupación, e incluso en alguna hay lágrimas resbalando por sus mejillas. Yo estoy exactamente igual que ellos, no soporto pensar la posibilidad de que Carlos pueda haber... De que pueda haber... No, no, no puede ser cierto. Quiero pensar que todo esto no es cierto, que es una pesadilla de la que voy a despertar, y que Carlos estará a mi lado para consolarme, pero sé que no es así. Carlos está en esa habitación quién sabe como y yo estoy enfadada con él... Al recordar esto me echo a llorar de nuevo, si le pasara algo grave no soportaría que el último pensamiento que tuviera de mí fuera de enfado. La mano de David acaricia mi espalda, levanto la vista y me encuentro con sus ojos. También están llorosos y rojos. Me da un fuerte abrazo que logra tranquilizarme un poco. De repente sale el doctor de la habitación de Carlos.
-¿Familiares de Carlos Pérez Marco?
Nos levantamos todos corriendo de las sillas y nos colocamos frente al doctor.
-Nosotros. Bueno, somos sus amigos, ¿qué tal está?-dice Blas preocupado.
-Miren, les voy a ser sincero. Su amigo está bastante grave. El coche le levantó del suelo al atropellarle y al caer se dio un fuerte golpe en la cabeza... Está en coma...
-¿Qué? ¿Y cuándo despertará?- dije yo comenzando a perder los nervios.
-Eso no lo sabemos señorita, puede ser esta noche, dentro de dos semanas o puede no despertar, deben estar preparados para lo peor.
-¿Podemos pasar a verle?- preguntó Álvaro casi en un susurro.
-Sí, pero de dos en dos y no más de cinco minutos cada uno.
-Vale, muchas gracias doctor.
Nos pusimos a decidir las parejas que íbamos a entrar. En primer lugar iríamos Álvaro y yo, después David y Blas y por último Dani que entraría solo. Abro la puerta de la habitación y la primera imagen que recibo de él me hace echarme a llorar de nuevo. Tiene la pierna izquierda escayolada hasta la rodilla, quemaduras -supongo, de rozar con la cara en el asfalto- en el lado derecho de la cara y la cabeza vendada. Álvaro me pasa el brazo por la espalda para tranquilizarme, y caminamos lentamente hacia la cama de Carlos. Agarro la mano de Carlos y susurro un 'lo siento' justo antes de salir corriendo de ahí. No soportaba verle así. Lo primero que recibo nada más salir es un fuerte abrazo de Dani.
-¿Cómo está?
-Bueno... No sé tú, pero yo no he podido soportar esa imagen... Me siento tan culpable -digo bajando la mirada mientras se me humedecen de nuevo los ojos.
-Eh, Silvia mírame -me dice Dani mientras me coge de la barbilla y me levanta la cara- nadie, me oíste, nadie, es culpable de lo que le ha pasado a Carlos, ha pasado porque tenía que pasar, y ya está. Conozco a Carlos, es fuerte y sé que saldrá de esta. Y cuando salga podréis hablar todo, pero hasta entonces deja de echarte las culpas porque no las tienes.
-Pero...- habría seguido la frase pero Dani me interrumpió a la mitad.
-Ni peros ni nada. Silvia, en serio- me dice Dani poniéndose serio.
-Está bien- le respondo resignada y caminando hacia una de las sillas.
-Así me gusta.
Poco a poco fueron pasando todos a ver a Carlos y cuando ya le hubieron visto nos surgió una duda... ¿Quién se queda de noche con él?
-Silvia, ¿quieres quedarte tú?- me pregunta David.
-Por mí sí, pero mis padres me van a matar... Prefiero ir a casa, explicarselo todo y mañana venir tranquila ya.
-Vale... Entonces ¿nos quedamos tú y yo?- dice mirando a Dani.
-Por mí genial.
-Pues entonces nosotros nos vamos, avisar si hay alguna novedad.- dice Álvaro.
-Claro que sí, y ahora iros y descansar. Adiós chicos- nos despide Dani con la mano.
Le devolvemos el gesto y salimos del hospital.
No hay comentarios:
Publicar un comentario