sábado, 9 de marzo de 2013

Capítulo 16


-¿Qué? ¡No, no, no! ¡No puede ser cierto!- digo comenzando a llorar sin control- ¡Te juro que como le pase algo me muero!

-¡Tranquila! Carlos es fuerte, saldrá de esta seguro.

-¿Dónde está? ¡Hay que ir con él!

-No está muy lejos de aquí, corriendo se llega bien, vamos!ç

Me coge de la mano y salimos corriendo de su casa.

En menos de 10 minutos estamos ahí, preguntamos por la planta en la que está Carlos ingresado y una vez la sabemos subimos a ver si los médicos nos dicen algo. Nos sentamos en las sillas de la sala de espera y mientras, Álvaro avisa al resto para que vengan al hospital. No tardan mucho en llegar; Dani y Blas son los más cercanos al hospital, y al poco llega David también. Álvaro les cuenta lo poco que le ha dicho la madre de Carlos y nos sentamos a esperar. No hay una sola palabra, les miro a todos y sus caras reflejan una gran preocupación, e incluso en alguna hay lágrimas resbalando por sus mejillas. Yo estoy exactamente igual que ellos, no soporto pensar la posibilidad de que Carlos pueda haber... De que pueda haber... No, no, no puede ser cierto. Quiero pensar que todo esto no es cierto, que es una pesadilla de la que voy a despertar, y que Carlos estará a mi lado para consolarme, pero sé que no es así. Carlos está en esa habitación quién sabe como y yo estoy enfadada con él... Al recordar esto me echo a llorar de nuevo, si le pasara algo grave no soportaría que el último pensamiento que tuviera de mí fuera de enfado. La mano de David acaricia mi espalda, levanto la vista y me encuentro con sus ojos. También están llorosos y rojos. Me da un fuerte abrazo que logra tranquilizarme un poco. De repente sale el doctor de la habitación de Carlos.


-¿Familiares de Carlos Pérez Marco?


Nos levantamos todos corriendo de las sillas y nos colocamos frente al doctor.

-Nosotros. Bueno, somos sus amigos, ¿qué tal está?-dice Blas preocupado.

-Miren, les voy a ser sincero. Su amigo está bastante grave. El coche le levantó del suelo al atropellarle y al caer se dio un fuerte golpe en la cabeza... Está en coma...

-¿Qué? ¿Y cuándo despertará?- dije yo comenzando a perder los nervios.

-Eso no lo sabemos señorita, puede ser esta noche, dentro de dos semanas o puede no despertar, deben estar preparados para lo peor.

-¿Podemos pasar a verle?- preguntó Álvaro casi en un susurro.

-Sí, pero de dos en dos y no más de cinco minutos cada uno.

-Vale, muchas gracias doctor.

Nos pusimos a decidir las parejas que íbamos a entrar. En primer lugar iríamos Álvaro y yo, después David y Blas y por último Dani que entraría solo. Abro la puerta de la habitación y la primera imagen que recibo de él me hace echarme a llorar de nuevo. Tiene la pierna izquierda escayolada hasta la rodilla, quemaduras -supongo, de rozar con la cara en el asfalto- en el lado derecho de la cara y la cabeza vendada. Álvaro me pasa el brazo por la espalda para tranquilizarme, y caminamos lentamente hacia la cama de Carlos. Agarro la mano de Carlos y susurro un 'lo siento' justo antes de salir corriendo de ahí. No soportaba verle así. Lo primero que recibo nada más salir es un fuerte abrazo de Dani. 

-¿Cómo está?

-Bueno... No sé tú, pero yo no he podido soportar esa imagen... Me siento tan culpable -digo bajando la mirada mientras se me humedecen de nuevo los ojos.

-Eh, Silvia mírame -me dice Dani mientras me coge de la barbilla y me levanta la cara- nadie, me oíste, nadie, es culpable de lo que le ha pasado a Carlos, ha pasado porque tenía que pasar, y ya está. Conozco a Carlos, es fuerte y sé que saldrá de esta. Y cuando salga podréis hablar todo, pero hasta entonces deja de echarte las culpas porque no las tienes.

-Pero...- habría seguido la frase pero Dani me interrumpió a la mitad.

-Ni peros ni nada. Silvia, en serio- me dice Dani poniéndose serio.

-Está bien- le respondo resignada y caminando hacia una de las sillas.

-Así me gusta.

Poco a poco fueron pasando todos a ver a Carlos y cuando ya le hubieron visto nos surgió una duda... ¿Quién se queda de noche con él?

-Silvia, ¿quieres quedarte tú?- me pregunta David.

-Por mí sí, pero mis padres me van a matar... Prefiero ir a casa, explicarselo todo y mañana venir tranquila ya. 

-Vale... Entonces ¿nos quedamos tú y yo?- dice mirando a Dani.

-Por mí genial.

-Pues entonces nosotros nos vamos, avisar si hay alguna novedad.- dice Álvaro.

-Claro que sí, y ahora iros y descansar. Adiós chicos- nos despide Dani con la mano.

Le devolvemos el gesto y salimos del hospital. 

Capítulo 15


Me paro a pensar donde puede estar Carlos. El primer sitio que se me ocurre es el parque en el que le dejamos antes. No tenía mucho sentido que siguiera ahí, pero tengo esa intuición y decido fiarme de ella, así que comienzo a caminar en esa dirección. No tardo mucho en llegar, a pesar de que a mí el camino se me había hecho eterno. Le busco con la mirada y le veo sentado en el mismo banco en el que antes le dejamos, pero no estaba solo... Marta estaba con él, y lo peor de todo es que la estaba besando... Ahora sí, tenía claro que no quería saber nada de él. Me alejo de allí mientras las lágrimas hacen acto de aparición y se deslizan por mis mejillas. Miro la hora que es, las 23:30. Mis padres deben estar preocupados, les dije que volvía sobre las 23 y aún no he dado señales de vida. Me aclaro un poco la voz y les llamo. Les digo que tardaré un poco más y les suelto la primera mentira que se me ocurre, que el partido había acabado y que he ido a tomar algo con los chicos. Su respuesta es la de siempre, que no vuelva muy tarde que al día siguiente tengo estudiar. Les digo que no se preocupen, me despido de ellos y cuelgo. Nada más hacerlo llamo a Álvaro y casi sin darle tiempo a sonar me lo coge:

-¡Hola Silvia! ¿Qué tal todo?

-Hola Álvaro...

Él me nota que estoy llorando y al momento muestra su preocupación.

-¿Estás llorando? ¿Qué ha pasado? 

-Fui a hablar con él y estaba con Marta... Besándose... 

-Joder... ¿Dónde estás? Voy a buscarte, no te voy a dejar sola ahora.

-Álvaro, no hace falta...
 
-Sí que hace, no me seas tonta... Dime donde estás por favor.

-Está bien... -respondo resignada- Cerca de donde nos despedimos antes...

-Vale, pues vete donde antes que en nada estoy ahí.

-Muchas gracias Álvaro, en serio...

-No me las des. Que sepas que 'You'll never be alone, I swear'-me dijo cantando. Me salió sola la sonrisa. Eso era lo que me encantaba de él, cuando más difícil parecía conseguirlo me sacaba una sonrisa.

-Gracias, en serio. Te quiero mucho smiler.

-Y yo a ti preciosa. No me llores más eeh, ahora nos vemos.

Le cuelgo el teléfono y continúo mi camino hacia ahí. De repente empieza a llover, comienza siendo una lluvia ligera, pero poco a poco se va haciendo más fuerte. Aligero el paso para mojarme lo menos posible y me coloco bajo el primer techo que encuentro. Al poco llega Álvaro completamente empapado. Nada más verle me acerco a él y le abrazo sin poder parar de llorar. Él me acoje en sus brazos y me acaricia el pelo mientras me susurra suaves 'tranquila'. Cuando ya estoy un poco más calmada me mira y me dice:

-Ven, vamos a mi casa y me cuentas todo.

Asiento y bajo su chaqueta -que había puesto sobre nosotros para taparnos- comenzamos el camino a su casa. Cuando ya llevamos un rato mi móvil comienza a sonar, creo que serán mis padres, pero al mirar la pantalla me sorprendo, es Carlos. Se la enseño a Álvaro, me coge la mano en señal de apoyo y me hace un gesto indicándome que lo coja.

-¿Silvia? ¿Quedamos y hablamos?- pregunta Carlos nada más descolgar.

-Yo ya no tengo nada que hablar contigo...- respondo directa.

-¿Por? ¿Ya no quieres arreglarlo?

-Te he visto besándola de nuevo. Te iba a dar la oportunidad de hablar, pero está claro que ya has escogido... Hemos terminado- pronuncio estas palabras y cuelgo el móvil. Intento no llorar pero no puedo evitarlo. Álvaro pega mi cabeza a su pecho, y me pasa su brazo por los hombros. Caminamos un rato abrazados hasta que llegamos a su casa, momento en que él se separa para abrir la puerta del portal. 

Llegamos al piso de arriba y abre la puerta. Nada más hacerlo se descubre ante mí un piso muy acogedor. Me invita a sentarme en el sofá y me indica que espere ahí mientras él va a cambiarse y a traer ropa para mí. Me quedo pensando en mis cosas hasta que de repente el sonido de mi móvil me devuelve al mundo real; Carlos me acaba de enviar un whatsapp:


-Lo siento mucho en serio! Todo tiene una explicacion, dejame dartela!! Puedo?? Te quiero <3


Terminé de leerlo y un montón de pensamientos vinieron a mi mente. Seguía queriendo a Carlos, y realmente quería hablar con él, pero él dolor que sentía me impedía hacerlo, me había hecho muchísimo daño. Volví a leer el mensaje y bloquee el móvil sin darle una respuesta. Rompo a llorar nada más hacer esto. No sabía qué hacer respecto a este tema, estaba muy perdida. Justo en ese instante Álvaro sale de su habitación. Nada más me ve llorando se acerca casi corriendo hasta mí, apoya todo en la mesa y se coloca en cuclillas en frente mía.

-Eh, eh, eh no te quiero ver llorar ¿vale?- me dice mientras me limpia las lágrimas con su mano.- ¿Qué ha pasado?

Como respuesta le enseño mi móvil.

-Joder... ¿Y qué vas a hacer? 

-No tengo ni idea Álvaro. Me gustaría oír su explicación, pero es que hoy me ha hecho mucho daño, no creo que le pueda perdonar tan fácilmente... 

-Te entiendo...

-¿Y tú con él qué? No podéis estar mucho enfadados con esto del grupo...

-Lo sé, y más le vale hablarme pronto porque yo no tengo pensado hacerlo... 

-Joder, lo siento mucho. Esta pelea ha sido culpa mía...- digo cabizbaja.

-No digas estupideces- me dice Álvaro cogiéndome de la barbilla y levantándome la cara- esto no es culpa de nadie, ¿vale? Ha pasado porque tenía que...- Hubiera acabado la frase si no fuera porque su móvil le interrumpió. Cogió, miro la pantalla y me dijo 'es la madre de Carlos, ¿qué querrá a estas horas?' yo me limité a encogerme de hombros, descolgó el teléfono y comenzó a hablar:


-¿Si?

-...

-No, no estamos con él, ¿por qué?

-...

-¡Tranquilícese, que ahora vamos para allá!- a medida que avanza la conversación ya sé que algo no va bien, en los ojos de Álvaro comienza a aparecer alguna lágrima y según continúa hablando aumenta su cara de preocupación. Nada más cuelga el teléfono le pregunto:

-¿Qué ha pasado?

-Han atropellado a Carlos...

Capítulo 14


*Unos minutos antes* 


(Cuenta Silvia)


He corrido hasta el banco más cercano, he enterrado la cabeza entre mis rodillas y me he parado a pensar en lo que acababa de ocurrir. Se estaba besando con ella... No puedo dejar de pensar en esto... Era incapaz de creer que él podía haber hecho algo así, pero lo he visto con mis propios ojos... Ahora solo tengo ganas de llorar. Continúo así, reflexionando sobre lo ocurrido hasta que de repente una voz me hace salir de mis pensamientos. 

-Silvia...

Era Álvaro. Me abalanzo sobre él y le abrazo con fuerza. Él me acaricia la espalda y me da suaves besos en la cabeza.

-Eh, tranquila, tranquila. Chss, ya pasó.

-Álvaro, no ha pasado.. ¿No le has visto? Se estaba besando con ella- le digo llorando ante tal recuerdo.

-Sí, lo he visto, pero conozco a Carlos, y esto tiene que tener una explicación, él no es así.

-¿Y qué explicación quieres que tenga? No tiene sentido alguno lo que acaba de pasar...

-Ya, pero me parece tan extraño lo que acaba de ocurrir... Lo primero de todo, deja de llorar. Llorando no se va a solucionar nada, además, nadie se merece tus lágrimas, ni siquiera él.
Sonrío ante sus palabras y él me devuelve la sonrisa.

-¿Ves? Así te quiero ver siempre, con una sonrisa enorme.

-Gracias. Por estar ahí siempre, me has demostrado que puedo confiar en ti. Eres un amigo de los de verdad.

-Me gustaría ser algo más...

-Álvaro, ¿qué quieres decir? No te entiendo...

-Silvia, me gustas.

Me dice esto y se acerca lentamente a mí, hasta que nuestros labios se juntan. Siento que lo que estoy haciendo no está bien, no debería hacerle esto a Carlos, al menos hasta que hablemos, pero no puedo evitarlo. Nos separamos, nos miramos fijamente y sonreímos de nuevo. De repente y casi sin verle llegar aparece Carlos y le da a Álvaro un puñetazo. Miro hacia Álvaro y puedo verle tirado en el suelo y con la cara llena de sangre. 

-¿Carlos eres gilipollas?- digo mientras me acerco a ver como está Álvaro. Le ayudo a levantarse y se abalanza sobre Carlos dispuesto a devolvérsela, pero le agarro como puedo y consigo evitarlo. Al poco llega Dani y me ayuda. Entre los dos logramos separarles y poner algo de paz.

-Vamos a urgencias anda, tienen que mirarte esa nariz.- le digo a Álvaro.- Y tú y yo ya hablaremos- digo dirigiéndome a Carlos.- Dani, llévanos en el coche por favor.


Nos alejamos de ahí en dirección al coche. La poca conversación que surge entre nosotros tiene un tema común, Carlos. Ninguno reconocía a Carlos, y todos estábamos alucinando con lo que había pasado en las últimas horas. Por el camino le doy a Álvaro un pañuelo para que tapara un poco la hemorragia hasta que llegáramos a urgencias. Una vez ahí pasamos a la sala de espera, nos sentamos en los sillones y nos ponemos a hablar sobre lo que diremos que había ocurrido; no podíamos decir la verdad por el bien del grupo. Tras un corto debate decidimos que diríamos que yo le había dado un balonazo jugando al volleyball. Poco después sale un chico y nos hace pasar. Sienta a Álvaro en una camilla y pregunta lo ocurrido mientras le atiende.

-Vaya golpe traes chaval- nos dice intentando aliviar la tensión que se notaba que teníamos- ¿Qué te ha pasado?

-Estábamos jugando al volleyball y ella me ha dado un balonazo sin querer.

-Pues si que te ha dado fuerte ¿eeh? Jajajaja nada, no te preocupes, ya te he frenado la hemorragia. Tan solo tienes que ponerte un poco de hielo para bajar la hinchazón.

-Vale, muchas gracias.

Álvaro se baja de la camilla y viene hacia nosotros, me pasa un brazo por los hombros y nos despedimos del doctor. Una vez fuera Dani se despide de nosotros, se marcha a su casa y nos quedamos Álvaro y yo solos. 

-¿Te apetece hacer algo o nos vamos ya a casa?

-Yo voy ahora a hablar con Carlos... Ya te contaré.

-Vale, que sepas que si pasa algo y necesitas hablar tan solo tienes que llamarme, sea la hora que sea.

-Lo sé, y lo agradezco tanto... Te quiero mucho Álvaro- en cuanto pronuncié estas palabras se acercó a mí y me volvió a besar. 

Este beso me hizo darme cuenta de dos cosas: La primera que Álvaro no era un simple amigo, era alguien especial, y la segunda y más importante que quizás Carlos no fuera el hombre de mi vida... Lo que yo no sabía es que tardaría poco en descubrirlo...

Capítulo 13


Lo primero de todo, siento mucho haber tardado tanto, pero a mis padres no les hace ninguna gracia que coja el ordenador durante el curso, así que lo cojo siempre que puedo para subir. Me sabe fatal estar tanto sin subir, así que hoy subiré unos cuantos de golpe que tengo varios escritos ya... ESPERO QUE OS GUSTE :)

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(Cuenta Carlos)

Quedamos todos en casa de Dani para ir al partido, ya que nos iba a acercar él en coche. Llegamos al campo, entramos dentro y buscamos nuestros asientos. Nos sentamos y nos ponemos a charlar tranquilamente, hasta que una voz a mis espaldas me hace darme la vuelta.

-¡Carlos! 

-¿Marta? ¿Qué haces aquí? ¡Cuánto tiempo por favor!-le digo mientras se acerca a darme dos besos.

-Nada, que he venido a acompañar a unos amigos que querían ver el partido, han ido a por algo de comer.

-¡Dios qué alegría verte de nuevo, en serio! Espera que te presento. Ella es Silvia una amiga, y ellos son Dani y Álvaro. Chicos, esta es Marta, mi ex.-Observo la cara de todos, pero la de Silvia en especial, y puedo observar como se le tuerce el gesto al oír la palabra ex.-Hola, encantada-le dice Silvia mientras le da dos besos. Dani y Álvaro hacen lo mismo, y Marta se sienta en el asiento libre que hay al lado mío.
 
-¿Os importa que me quede?-Nos pregunta.

-No, claro que no- dice Silvia tras mirar a Álvaro y Dani con una sonrisa que parece más falsa que sincera.

Marta la sonríe, y continúa hablando conmigo, hasta que al poco rato salen los jugadores a calentar.


(Cuenta Silvia)


Ya estábamos en el campo sentados en nuestros asientos. Hablábamos todos tranquilamente hasta que una voz llamó a Carlos, y le hizo girarse. Era una chica rubia, alta y muy guapa. Carlos nos la presenta como su ex. A mí eso no me hace ninguna gracia, y aunque intento disimularlo creo que se me ha notado bastante. Al poco de saludarla se sienta al lado de Carlos y nos pide 'permiso' para quedarse con nosotros. Miro a Álvaro y Dani y afirman, aunque al igual que yo no están muy convencidos. 

-Claro que sí- digo yo con una sonrisa. Intento que parezca lo más sincera posible, pero creo que no lo he conseguido. Álvaro lo nota, y me acaricia suavemente el brazo. Me susurra un 'tranquila', le sonrío y comenzamos a hablar con Dani. Por suerte, al poco salen los jugadores a calentar, y nos ponemos a mirarles. De vez en cuando Álvaro y Dani se ponen a picarme y a contarme cosas del atleti, y así pasamos un rato entretenidos. Cuando empieza el partido y ya llevan 32 minutos de juego ocurre algo que no hubiera pensado nunca que iba a ver. Marca el Racing, me levanto para celebrarlo, vacilo a Álvaro y a Dani un poco y al girarme para celebrarlo con Carlos...


¡NO ME LO PODÍA CREER! ¡¡SE ESTABA BESANDO CON MARTA!!
Sin mirar a Álvaro y Dani siquiera salgo de allí corriendo. Una mano me agarra intentando evitarlo, pero la suelto con rabia y salgo corriendo.


(Cuenta Carlos)


Puedo notar como Silvia está rara desde que Marta llegó, pero no puedo hacer nada. Dani está delante, y no iba a hacer nada que pudiera hacerle sospechar, y Marta apenas me soltaba, así que decido que ya hablaré con ella más tarde y disfruto del reencuentro con Marta. Nos damos los teléfonos para hablarnos por whatsapp y no volver a perder el contacto. No tardan mucho en salir los jugadores a calentar, ni en empezar el partido. En el minuto 32 de juego, llega la primera acción de peligro para el Racing, se acercan a la portería de Courtois y... ¡¡¡GOL!!! Salto de mi asiento, al igual que Silvia y Marta a mis lados. Iba a acercarme a Silvia para abrazarla, pero sin que yo me lo esperara, Marta me gira la cara hacia ella y me planta un beso en los labios. Me separo lo más rápido que puedo y busco a Silvia a mi lado, pero puedo ver como se aleja corriendo. Intento ir tras ella, pero Álvaro me frena:

-Mejor voy yo, quédate aquí.

Miro a Dani, que está alucinando, y luego a Marta. 

-¿Se puede saber qué haces? ¿Por qué has hecho eso? 

-Carlos, no he podido olvidarte en todo este tiempo, quiero que volvamos. 

-¿Estás loca? No sé si te habrás dado cuenta, pero estoy con Silvia, por eso se ha ido corriendo...

-Yo, lo siento, pero no he podido contenerme...

-Pues no hace falta que lo sientas ni que digas nada más, ya has hecho suficiente...

Una vez dicho esto me levanto de mi sitio y me marcho. No estoy tranquilo sabiendo que Silvia está mal, así que salgo a buscarla. Dani se levanta y se viene detrás mío.

-¿Osea que estáis juntos? ¿Por qué no dijistéis nada? Lo hubiéramos respetado y no se habría liado nada de esto...

-No sé Dani, no queríamos que afectara al grupo... 

-Sabes que puedes confiar en nosotros, somos casi como hermanos y nos lo puedes contar todo ¿vale?-me acerco a él y le doy un abrazo-Lo sé, muchas gracias hermano. Salimos del estadio y buscamos a Silvia y Álvaro. Nada más mirar al frente les veo. Estaban sentados en un banco, y estaban a punto de darse un beso...

-¿Dani, con qué somos hermanos no? Un hermano no te quita la novia... Yo a este lo mato...

Comienzo a caminar hacia ellos totalmente fuera de sí. Dani intenta agarrarme para que no vaya, pero me suelto de él con un empujón que le tira al suelo y continúo el camino hacia ellos. De lejos oigo la voz de Dani diciéndome que esté quieto, pero nada ahora me.puede hacer frenar. Nada más llegar a su lado y sin darles tiempo a reaccionar le suelto un puñetazo a Álvaro en toda la cara que hace que empiece a sangrarle la nariz.


-¡Eres un hijo de puta! 

viernes, 1 de febrero de 2013

Capítulo 12


A la mañana siguiente el despertador de Carlos suena a las 7:30, abro los ojos medio dormida y me encuentro a Carlos mirándome fijamente con una sonrisa. 

-Buenos días princesa.
 
-Buenos días rubiales. ¿Qué tal has dormido? 

-A tu lado genial, no se puede de otra forma. ¿Y tú? 

-Igual, mejor imposible. 

Me sonríe y acerca sus labios a los míos en un corto beso. Se lo respondo y me levanto de la cama. Cojo la ropa que había metido en la bolsa el día anterior y me encamino al baño. 

-Voy a la ducha. En nada salgo y te ayudo a hacer la cama y a preparar el desayuno.

-Vale. Dame un beso anda- me acerco a él, le doy un beso corto y me encierro en el baño. 
Me doy una ducha rápida para despejar y comienzo a prepararme para ir al instituto. Bajo las escaleras y me encuentro en la mesa un gran desayuno. Palmeras de chocolate, croissants, magdalenas, tostadas, colacao... 

-Carlos, esto es fantástico- digo sorprendida.
 
-¿Te gusta?
-Me encanta. Gracias.
-No es nada. Venga, vamos a comer que nos espera un duro día a los dos.- 
Nos sentamos en la mesa el uno enfrente del otro y empezamos a hablar

-¿Qué tal por el insti? ¿Cuándo tienes la PAU? 

-El 11 de Junio tengo el último examen. 

-Estamos a 11 de Mayo... 

-Lo sé... Queda exactamente un mes y no he empezado... A partir de mañana ya no tenemos que ir a clase, nos dejan el mes entero así que hasta dentro de un mes no salgo de casa, aviso. Suspender suspendo la PAU y adiós verano para mí, eso si que no.  

-¿Y no nos podremos ver ningún día?- me dice poniéndome cara de pena. 

-Sí, pero no será tan a menudo como ahora.- le digo yo también con cara de pena. 

-Lo entiendo. Ánimo, ya verás como el esfuerzo merece la pena. 

-Uufff eso espero... ¿Y vosotros qué? ¿Alguna novedad por el frente? 

-Muchas novedades, pero Magí no me deja contar nada, lo siento... Lo que si puedo contar es que hoy tenemos sesión de fotos con la topmusic. 

-¿Tenéis idea de qué vais a hacer? 

-Sí, nos vamos a la piscina. 

-Qué miedo me dais los 5 ahí... 

-Anda anda si no es para tanto jajajaja 

-Que no dice el feo este... Bueno anda te dejo que llego tarde a clase. Te quiero mucho vida- acerco mis labios a los suyos y salgo corriendo por la puerta. 
Una vez ya en clase me siento en mi pupitre, al lado de Sara, y al segundo de llegar ya está haciéndome un millón de preguntas. Iba a contestárselas, pero justo en ese momento llega la profesora de matemáticas. 

-Te acaba de salvar la profe, pero en el recreo no te libras- me susurra Sara al oído. 

-Tranquila, que en el recreo te cuento.
La clase de matemáticas transcurre aburrida, al igual que la de historia, pero en economía ocurre algo que hace que me anime un poco. El móvil me vibra en el bolsillo del pantalón, vigilo bien que no me vea la profesora, lo saco y veo que es un mensaje de whatsapp. Lo abro, es una foto de Carlos en la piscina sin camiseta y viene acompañada de un mensaje que dice: 

-Aqui deberias estar tu :(  

-Me iba encantada, ya sabes :( Por cierto, que guapo estas tu no rubio? 

-No lo estoy ni la mitad que tu ;) espera 2 minutos, que ahora te mando una de los cinco.  
Guardo el movil de nuevo en el bolsillo y continuo atendiendo a la clase hasta que me vuelve a vibrar el movil. Es otro whatsapp de él, lo abro y esta vez es una foto de los 5 en la piscina, con las camisetas puestas. 

-Vaya guapisimos que estais los cinco *.* Anda, pasarlo bien y no cojais frio!!  

-Muchas gracias cielo! Te quiero mucho! *corazon amarillo* te dejo que tengo que ir a hacerme las fotos individuales, adios :) 

-Yo si que te quiero, adios!!  
 
Le enseño las fotos a Sara a ver qué opina ella. 

-¿Cuál te gusta más?  

-Son todos muy guapos, pero este me encanta- me dice señalándome a Blas- ¿Cómo se llama?  

-¡Blas!
-¡Oye, pues me gusta mucho!  

-¿Sí? Pues un día te vienes y te los presento a todos, ya verás que majos son. 

-Sí, por favor. Dime alguna canción del grupo a ver si me empiezan a gustar.
La hubiera contestado si no fuera porque la voz de la profesora nos sacó de nuestra conversación... 

-Sara, Silvia, ¿Qué cuchicheáis? ¿Tan interesante es la economía para estar hablando tanto? Callaros de una vez si no queréis que os eche de clase. Ah, y guardar el móvil que os lo confisco.  

-Perdón profesora- le digo poniendo mi mejor cara de pena- Sara hace lo mismo. Cuando la profesora vuelve a explicar, le susurro un 'luego te las digo' y ahora sí, nos ponemos a atender en lo que queda de clase.
A la hora del recreo salimos fuera, nos sentamos en un banco al sol y comienzo a contarle todo lo que había pasado el día anterior con Carlos. 

-¡Ay qué mono es por favor! 

-¿A qué sí? Es lo mejor que podía tener en estos momentos. 

-Me alegro mucho por ti cielo, te lo mereces. 

-¡Muchas gracias! ¡A ver si puedes conocerle pronto, a él y a todos! En verano, después de pasar la PAU te vienes un día con nosotros y te los presento a todos. 

-Por mí encantada, me estás hablando tan bien de ellos que tengo unas ganas de conocerles... Jajajaja 

-Pues a estudiar, que si en verano sale todo bien quedamos todos los días con ellos. 

-¡Me parece perfecto!- me dice entusiasmada- y ahora vamos, que está sonando el timbre.
La mañana transcurrió sin ninguna novedad, al igual que el resto del día y la mañana siguiente, hasta que llegó la hora del partido, un partido que si hubiera sabido lo que iba a pasar en él hubiera preferido no ir...

miércoles, 16 de enero de 2013

Capítulo 11


(Cuenta Silvia) 

Me recojo el pelo en un moño alto para no mojármelo, cojo la mano de Carlos y entramos al agua despacio. A medida que el agua va cubriéndome todo el cuerpo me van entrando más escalofríos. No aguanto más y cuando el agua me ha cubierto ya hasta la cintura me paro y me quedo sentada en la escalera. Carlos parece llevarlo mejor, sigue y a los pocos minutos de entrar ya se ha sumergido del todo. Me busca a su alrededor, y nada más que me ve se acerca a mí. 

-¿Qué te pasa? Estás temblando. 

-Es que el agua está helada... ¿Tú no tienes frío? 

-No, dentro del agua se está bien. Verás, sumérgete entera. 

-¿Y el pelo? 

-¿Y el pelo?- Repite él haciéndome burla.

-Oye, no te rías de mí- le digo fingiendo enfado.

-Es que a veces llegas a ser más pija.. 

-¡Yo no soy pija! Es solo que no quiero mojármelo porque luego voy a tener unos pelos..

-Seguro que estás igual de preciosa que siempre. Anda, ven.

Agarro la mano que él me tiende y me ayuda a bajar lo poco que me queda. Una vez en el último escalón cuento mentalmente hasta tres, me armo de valor y me sumerjo. Al principio siento algo de frío, pero al momento me acostumbro. Carlos se me acerca y me abraza. Me agarra la barbilla suavemente y acerca sus labios a los míos. Es un beso intenso y apasionado. Así transcurre nuestro baño nocturno, entre algún juego, besos bajo el agua, caricias, abrazos y muchos más besos. Cuando ya comienza a hacer frío dentro del agua salimos. Carlos me arropa con una toalla y coge otra para él. Una vez estamos secos nos vestimos, recogemos la mesa y entramos a la casa. Vamos a la cocina y le ayudo a fregar todos los cacharros. Acabamos a las 23 de la noche. 

-¿Qué te apetece? ¿Vemos un poco la tele o nos acostamos ya?
 
-A mí me da igual, lo que tú prefieras. 

-Yo normalmente veo un poco la tele, ¿te parece? 

-Sí tú quieres me parece perfecto. Me sonríe y vamos al salón. Nos sentamos en el sofá y me acurruca contra su pecho. Busca algo para ver en la tele y al llegar a 'Aquí no hay quién viva' se detiene. 

-¿Te gusta? 

-Me encanta. Además ¿es tu capítulo favorito no? 

-Sí, ¿cómo lo sabes? 

-Te recuerdo que antes de estar contigo era fan, lo pusiste en twitter a una chica jajajaja

-Ay es verdad, ya no me acordaba jajajaja 

-Vaya memoria de pez tienes... Que me acuerde yo que sois 5 para recordar cosas y que no te acuerdes tú de tus propias cosas...

-Ya ves, soy de lo que no hay jajajaja 

-No hace falta que lo jures jajajaja pero se te quiere igual. Se acerca a besarme, le susurro un 'te quiero' y nos ponemos a ver la tele. Cuando acaba el capítulo, a las 23:45 decidimos que ya es momento de ir a la cama. Mañana madrugamos los dos y sino no íbamos a poder levantarnos de la cama. Subimos al piso de arriba y cuando ya estaba a punto de entrar en la habitación de invitados Carlos me frena. 

-¿Dónde te crees que vas? ¡Tú conmigo! 

-Es que me daba cosa ir contigo. Igual prefieres dormir solo o algo. 

-Al contrario. Estoy encantado de dormir acompañado, así que venga, ¡tirando a mi habitación! Me coje en brazos y me suelta en su cama. 

-Voy ahora a la ducha que sino mañana no acabamos en la vida. 
-Si anda mejor jajajaja 

Entra en el baño y yo aprovecho ese momento para desenredarme el pelo, quitarme el poco maquillaje que me quedaba tras el baño y ponerme el pijama. En cuanto termino de hacerlo me echo en la cama y miro un poco el twitter. Al poco rato sale él, con el pelo mojado y con tan solo una toalla anudada a la cintura. 

-Mmmm qué sexy estás así rubio.-le digo mientras me acerco a besarle.

-No se dicen mentiras, que te va a crecer la nariz.- me dice devolviéndome el beso. 

-No son mentiras... You're so hot... Ante esto último él abre los ojos como platos. 

-Jolín con la mosquita muerta, hoy viene juguetona... 

-Vengo juguetona siempre... ¿Aún no te has enterado de que estoy llena de amor?- le digo sonriendo vacilona. 

-¡Oye! Eso ha sido un golpe bajo-me dice fingiendo enfado. 

-Pero no te enfades tonto. ¡Si sabes que es broma! 

-Si claro ahora... Que sepas que no lo solucionas sólo con palabras, quiero actos. 

Sonrío, me acerco a él y poso suavemente mis labios sobre los suyos. 

-¿Ahora? 

-No. 

Le doy un beso un poco más largo que el anterior. 

-¿Y ahora?

-Un poco mejor, pero todavía no. Le tiro sobre la cama, y me echo encima de él. Me lanzo a besarle y le doy un beso cargado de pasión. 

-¿Qué te parece? 

-Ahora sí- me dice sonriendo.


Le sonrío yo también y vuelvo a besarle. Me separo y me dispongo a levantarme para ir al baño, pero él me agarra de la camiseta y tira hacia él. Comienza a besarme, cada vez con más intensidad y pasión. La temperatura sube y cuando él comienza a introducir sus manos por debajo de mi camiseta decido frenarle.

-Carlos no. Para por favor. ¿No crees que es un poco precipitado? 


-Lo siento. Me he dejado llevar- me dice con cara de pena.


-No tienes por qué disculparte, tranquilo cielo.- Vuelvo a juntar mis labios con los suyos y cuando los separo me levanto de encima suyo.- Vístete anda que vas a coger frío. Mientras tanto yo voy al baño. ¿Tienes secador?


-Sí, pero está en el otro baño. ¿Vas tú a por él o te lo cojo yo?


-Me da igual, si me dices donde está lo cojo yo.


-En el armario de debajo del lavabo, la primera puerta.


-Vale. Vengo en nada rubio.


Me encamino hacia ahí y busco el secador en el armario que me ha dicho. Una vez lo tengo en mis manos lo pongo en marcha, y cuando ya me he quitado un poco la humedad lo guardo de nuevo y salgo del cuarto de baño. Llego a la habitación y Carlos ya me está esperando metido en la cama.


-Venga corre. Ven aquí dentro conmigo.


Me meto en la cama y él me coloca contra su pecho. Me da un beso en el pelo y así nos quedamos. Él rodeándome con sus brazos, mi cabeza apoyada en su pecho y mis manos entrelazadas con las suyas. Sin palabras, en ese instante no las necesitábamos, con nuestro cariño era más que suficiente. Cuando llevamos unos cuantos minutos así, me aparta suavemente de su cuerpo y busca el móvil en la mesilla.


-Vamos a dormir que mañana madrugamos. Me despido de la gente de twitter y apago la luz, ¿vale vida?


-Me parece perfecto.


Espero a que twittee para responderle. Yo seguía actuando como una fan normal, les contestaba a sus tweets, y me mostraba igual de emocionada que el resto cuando anunciaban una nueva noticia o programa de televisión.


"Buenas noches!!! Feliz :) #CarlosOff #OvejasOn"


La carcajada que solté al leer el tweet no pudo ser más sonora. Pude apreciar como Carlos daba un pequeño salto y se me quedaba mirando entre alucinado y asustado. Yo al ver su cara continúe riéndome aún más.


-¿Qué te pasa a ti fea? Tienes algún problema con mi tweet?


-No, ninguno ninguno... Pero que sepas que estás loco ¿eeh?


-Sí, lo estoy pero por ti.


-Si es que es imposible quererte más rubio. Te adoro- le digo mientras me estiro para besarle.


-Y yo, y mucho.- me devuelve el beso y me anima a que le conteste al tweet para así poder apagar la luz.
- Venga, contesta y apago la luz ya que así a lo tonto es la 1 ya...


-Sí sí, dame 1 minuto anda.


Le doy al botón de "responder" y escribo un "Las buenas costumbres no se pierden así que... ROIMAS NOCHES RUBIO! Por cierto, ovejas no sé, pero que tú estás como una cabra está claro :p"


Dejo el móvil sobre la mesilla y me acomodo en la cama. Carlos hace lo mismo a mi lado, estira el brazo para apagar la lámpara y me da un suave beso de buenas noches.


-Roimas noches vida.


-Roimas noches rubio.


Carlos me rodea con sus brazos y así, abrazados nos quedamos dormidos.

domingo, 16 de diciembre de 2012

Capítulo 10


Me aparto para dejarla pasar, y la acompaño a la mesa. Le retiro la silla para que se siente y voy a la cocina a por la fuente de macarrones.
Voy con cuidado hasta la mesa, y comienzo a servirlo.

-¿Lo has hecho tú?- me pregunta intrigada.

-Si, eso dicen jajaja
-Tiene una pinta estupenda, estás hecho todo un cocinitas.

-Qué va, qué va, si para una cosa que me sale... Jajajaja

-Jajajaja entonces tú igual que yo, de cocinar pasta y poco más.

-Exacto jajajaja

Terminamos esta pequeña conversación y se hace el silencio. Al contrario que otras veces, no se hace incómodo. El silencio es muchas veces mejor que la palabra, y lo estábamos comprobando.
Terminamos el primer plato y me voy a por el postre. Me levanto de la mesa, cojo su plato, el mío y la fuente y con cuidado de no tirarlo todo voy hasta la cocina. Lo apoyo todo en la encimera y enciendo el microondas. No tarda mucho en derretirse en chocolate, así que en cuanto está listo cojo los trozos de fruta, el bol con el chocolate y el pañuelo necesario para el juego.
Ella en cuanto me ve aparecer por la puerta se queda alucinando.

-¿Y ese pañuelo?- me dice entre risas.

-Pues que si te apetece vamos a jugar un poco, ¿qué me dices?

-Venga, ¿por qué no? ¿En qué consiste el juego?

-Nos tapamos los ojos, llenamos una fruta con chocolate, y tenemos que intentar darle de comer al otro con las pistas que nos de. ¿Ganador? El que más limpio quede al final del juego. 

-Me gusta el juego. ¿Empiezas tú o yo?

-Empieza tú que eres mi invitada.- me acerque a ella y le até el pañuelo tapándole los ojos. Comprobé que no viera nada y entonces le di el plato con frutas para que cogiera una, le acerqué el chocolate para que la mojara y empezó.

Al principio no iba mal encaminada, ya que me rozó la comisura de los labios, pero poco a poco empezó a alejarse, me manchó toda la mejilla, el cuello y la nariz. Finalmente y con mucha ayuda por mi parte encontró mi boca. Se quitó el pañuelo y al ver el resultado empezó a reírse a carcajadas.

-¿De qué te ríes tú fea?- le digo intentando picarla.

-De nada, de nada- me dice intentando contener la risa. Venga que te toca.

Se acerca a mí y hace el mismo procedimiento que había hecho yo con ella. En el momento en que tengo la fruta en la mano, una fresa esta vez, comienzo a buscar su boca. Intento aproximarme según lo que ella me dice, pero me cuesta demasiado, hasta que finalmente lo consigo.
Me quito el pañuelo y miro a ver como ha quedado. Tiene chocolate por la nariz, las mejillas, la barbilla y hasta un poco por el pelo.
Al igual que ella hizo conmigo, comienzo a reírme sin poder evitarlo.

-Ja ja, muy gracioso- me dice con ironía- ahora verás en mi turno.

Esas palabras me hacen ponerme en alerta. Le ato el pañuelo lo más fuerte posible para evitar que me haga trampas y cuando creo que lo tengo listo empezamos de nuevo.
Empieza manchándome el pelo, baja de nuevo hacia la nariz, la mejilla izquierda y finalmente y tras unos cuantos intentos más acaba encontrando mi boca. Me doy cuenta de que ha hecho trampa, pero prefiero no decirle nada y tomarme la justicia por mi mano.
Se vuelve a quitar el pañuelo y al verme se echa a reír de nuevo.

-Te estoy poniendo perdido, lo siento.- me dice sin poder dejar de reír.

-Tranquila, lo que sí vas a sentir es lo que voy a hacer ahora...

Ella no entiende nada, hasta que no cojo mi mano, la meto en el chocolate y se la paso por toda la cara. 

-¡¡¡Carlos!!! ¡¡¡Mira como me has puesto!!! 

-Aahh, ¡se siente! ¿Tú has visto como estoy yo por culpa tuya? ¡Tramposa! ¡Te he visto y estabas viendo!

-Pues sí, he visto, y solo te digo que peor que estarás como no pares quieto.

-¿Eso es una amenaza? ¿Me estás amenazando, enana?- le digo en broma mientras me levanto y me acerco a ella.

Ella se sienta de lado en la silla hasta quedar frente a mí, me mira a los ojos desafiante, y con una sonrisa vacilona me contesta con un simple "sí".

-¿Con que esas tenemos no? Ahora verás. La cojo en brazos, la dejo en el suelo y comienzo a hacerle cosquillas.

-No, no, para que no puedo más- me dice llorando de la risa.

-¿Vas a volver a amenazarme? 

-Sí.

-Pues entonces no paro.- Le digo mientras sigo haciéndole cosquillas.

-¡Vale, vale, no lo haré más! ¡Para por favor!

Dejo de hacerle cosquillas y me acerco a besarla.

-Mmmmm, sabes a chocolate.

-Tú también, y me gusta. 

-Jajajaja más me gustas tú a mí.

-¿Te gusto más que el chocolate? Eso es preocupante... ¿No tendrás fiebre o algo no?- Dice mientras me pone la mano en la frente tomándome la temperatura.

-Madre, qué tonta eres, pero te quiero taaaaaaaanto.

-Pues anda que yo a ti... Ni te imaginas cuanto.

-Si es tanto como lo que te quiero yo a ti me puedo hacer una idea. 

-Yo creo que un poco más... Te quiero infinito.

-Pues yo infinito elevado al cubo. ¡Supéralo si puedes!

-¿Infinito elevado a infinito? ¡Ya no hay nada más grande que eso, he ganado!

-¡Mierda!- Cruzo los brazos y hago como que me enfado.- ¡No es justo, yo te quiero más!

-Me encanta cuando te enfadas, eres como un niño grande. Nos queremos igual y ya, ¿vale?

-¡Eso ya me gusta más!- acerco mis labios a los suyos una vez más y le propongo algo. ¿Oye fea te apetece un baño? Bajo la luz de la luna, solos... Más romántico no puede ser.

-Ya empezamos como la otra vez... No llevo bikini, pero eso no quiere decir que me tires a la piscina con ropa que te conozco.- me dice advirtiéndome.- además, acabamos de comer, a ver si nos va a dar un corte de digestión...

- Si entramos con cuidado no pasa nada, estate tranquila. Y por lo otro, yo tampoco llevo el bañador, y no voy a entrar a por él. Estoy demasiado bien aquí contigo como para irme, así que... ¿En ropa interior? 

-Me da vergüenza- me dice. A pesar de la poca luz que hay puedo notar como se sonroja.

-¿Vergüenza de qué? ¡Es como un bikini! ¿Qué prefieres estar llena de chocolate toda la noche?

-No, pero no sé... Me da mucha vergüenza.

-No tienes por qué tenerla, en serio. Venga, vamos, ya verás como es divertido.

Comienzo a quitarme la ropa mientras la observo disimuladamente. Al principio se queda sentada sin desvestirse ni nada, pero finalmente se decide y empieza a desvestirse. 
Espero a que ella esté lista y cuando lo está le cojo la mano y con cuidado entramos en el agua.